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Patricia Jodara

Lic. en Psicología. Se especializó en obesidad. Dirige el Centro Terapéutico Montevideo, método Dr. Ravenna desde hace 10 años. Coordina el Equipo multidisciplinario que lo conforma y coordina  grupos terapéuticos. Es  casada y tiene  dos hijos

No bajar los brazos

La obesidad y el sobrepeso se definen, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.

Una forma simple de medir la obesidad es tomar en cuenta el Índice de Masa Corporal (IMC), esto es el peso de una persona en kilogramos, dividido por el cuadrado de la talla en metros. Una persona con un IMC igual o superior a 30 es considerada obesa y con uno igual o superior a 25 es considerada con sobrepeso.

El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo para numerosas enfermedades crónicas, entre las que se incluyen la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. 

Es decir que, al adelgazar y perder la grasa excesiva, la obesidad ya no está presente. Sin embargo, ésta también se define como una enfermedad crónica porque lo que no se va es la tendencia del sujeto a volver a los mismos hábitos que lo llevaron a engordar. Lo que queda es la tendencia a comer en exceso, a moverse poco y a recurrir a la comida como acompañante, como consuelo, tanto en las alegrías, en las tristezas como frente a las emociones en general.

Se define además como una enfermedad de la conducta, por lo tanto, se trata de corregir la conducta, una tarea ardua que lleva aceptación y mucha repetición. Los buenos hábitos se entrenan y para que no se escapen rápidamente, la tarea es estar atento.

El fracaso en el tratamiento es el abandono porque como se trata de una enfermedad crónica, la posibilidad de la recaída está a la orden del día.

Nosotros planteamos UN TRATAMIENTO AGUDO PARA UNA ENFERMEDAD CRÓNICA: acabar con los kilos de más cuanto antes para poder trabajar el mantenimiento.

Desde un peso saludable, hay que enfocarse en los cambios que debo realizar para que sea sostenible en el tiempo. Ya no está “la zanahoria” que me motivó durante el adelgazamiento, ya no hay aplausos ante el gran cambio. Ahora se trata de replantearse la manera de vivir, de conectarse con el placer y de vincularse con la comida de una manera diferente. Encontrar un nuevo modo de vida, disfrutando del nuevo cuerpo y dándole sentido al mismo.

En esta nueva etapa, debemos estar muy atentos a que no vuelvan los viejos hábitos. Muchas veces aparecen las conductas del pasado antes que los kilos y, si no se cuida lo que se come, los kilos vuelven indefectiblemente.

Tenemos que encontrar otros placeres fuera de los kilos. Algunos aparecen rápidamente, como mirarse en el espejo, vestirse y disfrutarlo en vez de padecerlo. Otros, a veces deben ser más trabajados como ser la actividad física que es el mejor aliado del mantenimiento. Encontrar un ejercicio que me acompañe en esta nueva etapa es la tarea fundamental, ahora el cuerpo cobra protagonismo.

¿Por dónde comenzar? Simplemente por aceptar que tengo un problema con el que vengo luchando y para el que necesito ayuda. Seguir intentando un camino solitario me llevará por los mismos lugares de enojo, frustración o abandono.

Aunque sea un camino para toda la vida, no debemos bajar los brazos a un problema que tiene solución. Y la realidad, es que es un camino más fácil de lo que imaginamos y absolutamente disfrutable.