MUJER MUJER - DETRÁS DE UNA GRAN MUJER. ESTÁ ELLA MISMA

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Laura Antúnez

Comunicación y RRPP. Millennial típica, Blogger de a ratos y twittera full time. Amiguera, optimista por naturaleza y bailantera. Magíster en llevarme muebles por delante. No como asado, chocolate ni maní. El uruguayo promedio se asombra cuando respondo un ¿cómo estás? con un ¡Excelente!

Maldita inspiración

¿Y mi inspiración dónde habrá ido a parar?  ¿Qué será de su vida?

La de ella no sé, ha de andar por ahí, divirtiéndose sin mí.

En cuanto a mí, me hace falta, sin duda.

Desde que salí de Guantánamo más nunca la vi, me abandonó la traidora o me la robó el mismísimo Guantánamo llevándosela quién sabe dónde junto con los siete kilos que me arrebató, así sin más, en menos de dos meses que duró ese entrenamiento.

Para los que no saben, “Guantánamo Experience” fue un entrenamiento que tuve que realizar por mi trabajo, una experiencia de lo más enriquecedora que, como dije antes, se me llevó los kilos, alguna que otra lágrima y a ella, mi inspiración.

La última vez que nos juntamos fue para una nota de mi blog, justo antes de entrar cautiva a Guantánamo, una suerte de artículo advirtiendo de mi prolongada ausencia.

Estando allí escribía cual preso en un cuaderno mi acontecer diario, mis aventuras y mis pesares, los de todos allí, con la esperanza de, al salir, tener material suficiente para contarle al mundo lo que fue esa loca experiencia.

Día 1. Llegué, me tenté de risa “a ver la señora, salga a correr a ver si se le pasa la risa” parece que no me podía reír

Día 2. Hoy no comí un carajo, había papa hervida, un superior se percató que como muy lento y me llamó la atención

Día 3. Hoy nos tiramos al agua, corrimos más kilómetros que Usain Bolt en Río 2016, hicimos lagartijas y me enojé dos veces

Día 4. Hay un profe de gimnasia que es de Old Christians, alguien con quien compartir el sentimiento azul, fue lo más hermoso que me pasó en el día, etc.

Y así, los primeros quince días que tuvimos internados e incomunicados sin saber lo que pasaba en el mundo exterior. No voy a negar que, por momentos, la pasé muy mal, era obvio que no estaba en Disney, pero también me divertí y conocí gente entrañable. Algún día leerán la historia, cuando la inspiración y yo nos volvamos a encontrar, no sé cuándo será eso.

Meté un Carlos Vives: “cuando nos volvamos a encontrar, ya no habrá tiempo para tristes despedidas”.

Por lo pronto, estaría necesitando que llegue la condenada, tengo ganas de escribir muchas cosas, de retomar mi blog, tan abandonado que lo tengo. Y poder escribirles a ustedes, a los que me leen acá, algo que yo disfrute de escribir y ustedes de leer.

Siento que ya no tengo chispa, que aunque a veces tengo tema, cuando intento volcarlo a la hoja se me van las palabras. Y así es como tengo un montón de notas en el borrador esperando por ella, por la infame, a que se aburra de ese alguien más y se decida a volver junto a mí. ¡Traidora!

Y acá me tiene, pasando de una cumbia a un Ricky Martin, de un “no puedo estar sin ti, sabes cuánta falta me haces” a un “vuelve que sin ti la vida se me va” (baila suavemente en la silla del escritorio mientras escribe la nota. No sabe por qué habla en tercera persona).

Y de repente suena Nicky Jam con Enrique Iglesias: “te estaba buscando por las calles gritando, esto me está matando. Es que yo sin ti y tu sin mi dime quién puede ser feliz, esto no me gustaaa, esto no me gustaaaa”.

VOLVÉ FORRA, que tengo menos letra que Sendic.