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Rosana Pombo

Psicóloga, Sexóloga clínica, Terapeuta cognitiva y de parejas. Profesora de Sexología en la Universidad Católica. Dirige el Centro Médico Sexológico PLENUS junto a un equipo interdisciplinario dedicado a la asistencia y la investigación en disfunciones sexuales.

¿Cómo recuperar el deseo sexual?

Cada día recibimos en consulta a varias mujeres de distintas edades, estratos socioculturales, orientación sexual y estado civil, quejándose de la disminución de su deseo sexual. Para nuestro equipo, es un lindo desafío acompañar a cada una a redescubrir el camino hacia una sexualidad satisfactoria, saludable y plena.

La sexología clínica dispone de estrategias y herramientas que son utilizadas en el marco de la Terapia Sexual para el tratamiento del bajo deseo sexual femenino.

Ajuste de ritmos
Es muy habitual escuchar en consulta sobre los diferentes ritmos de los integrantes de la pareja respecto a las relaciones sexuales.

Suele ser el varón el que tiene mayor demanda e iniciativa y, esta discrepancia, puede ser fuente de conflictos y quejas sexuales. Él se siente no contemplado en sus deseos, rechazado, no deseado y la mujer, por su parte, se siente hiperdemandada, presionada, con la “obligación de cumplir” para evitar enfrentamientos que suelen impactar negativamente en el vínculo.

En la terapia sexual, una vez diagnosticado el problema, se trabaja con la pareja en el ajuste de los ritmos, buscando un balance entre cantidad y calidad.

Alentamos a la mujer a vencer inhibiciones, salir de su rol pasivo y tomar la iniciativa en pos de relaciones sexuales de calidad, sin obligación de resultados, potenciando la creatividad, la comunicación y el erotismo.

No deberá presionarse por un alto rendimiento sexual, no importa si el encuentro erótico es con alta, moderada o mínima excitación. Si alcanzó uno, varios orgasmos o ninguno, lo que cuenta es la posibilidad de compartir un momento de intimidad, potenciando la conexión afectiva, el diálogo y el redescubrimiento mutuo.

El varón tiene que tolerar la disminución de la cantidad en favor de la calidad y comprender el enriquecimiento sexual sin exigencia de coito. En un principio no es sencillo comprender este nuevo paradigma, para ellos tener relaciones sexuales con alta frecuencia, por ejemplo a diario, es algo “natural” que no se piensa, solo se siente y actúa. Ellos sienten deseo físico como el apetito para comer. En cambio, la mujer no suele sentir esa predisposición física con la misma frecuencia -por múltiples razones, sobre todo socio culturales- por lo tanto será fundamental que el varón sea cómplice con su compañera en trabajar en la predisposición desde otra motivación, sobre todo afectiva, de intimidad, para luego despertar el deseo sexual.

Para lograr lo mencionado, en el tratamiento se deberá trabajar en la importancia de aumentar los encuentros afectivo- eróticos sin expectativa de relación sexual coital.

Frecuencia estable como un hábito
Varias investigaciones coinciden en que la disminución de la frecuencia sexual junto a la rutinización y empobrecimiento erótico de relaciones sexuales, conspiran en la disminución de la libido. La adaptación a este ritmo bajo repercute negativamente como un círculo vicioso que se retroalimenta: bajo deseo sexual - baja frecuencia de sexo - menor interés por el mismo.

El acordar instaurar relaciones sexuales con frecuencia estable junto con una premisa positiva de generar un hábito placentero, suele reforzar un círculo virtuoso dando lugar a la necesidad biológica y emocional de la relación sexual.

Potenciar las fantasías sexuales
Muchas mujeres no han fantaseado con contenido erótico, ni saben cómo estimular pensamientos sexuales. A ellas suelen sugerirse materiales de ese tipo trabajando con cada paciente y contemplando sus particularidades. La mayoría se sorprende descubriendo que no saben, por ejemplo, qué tipo de literatura les ayudaría a potenciar su libido sexual.

Prolongar y enriquecer los juegos preliminares
Las mujeres suelen quejarse de la falta de estimulación previa al coito, que sus parejas van “directo al grano”, sin preocuparse por estimular a su compañera en todo su cuerpo, sin apuro y disfrutando de cada estímulo de forma consciente, procurando comunicación emocional, sintonía y sin apurarse por la penetración.

Focalización sensorial
Basado en tareas domiciliarias se recomiendan ejercicios con la pareja enfocados en concentrarse cada uno en las propias sensaciones placenteras, de forma egoísta, atendiendo a los estímulos y las sensaciones que genera, sin expectativa ni obligación de resultados como la excitación, el coito, el orgasmo.

Muchas mujeres reconocen que siempre se han dedicado a complacer a su pareja, asegurarse de brindarle placer sin haber descubierto, en tantos años de relación, qué necesitan para excitarse, para llegar al orgasmo, para sentirse satisfechas.

Sexo planificado
Esto suele interpretarse negativamente ya que existe el mito de que el sexo debe ser espontáneo para que tenga un buen resultado. En la realidad, con la convivencia es muy difícil dar lugar a la espontaneidad.

El ser humano adopta en el día a día una serie de ritmos y rituales en base a la organización y planificación, y el sexo se puede organizar de la misma forma, solo hay que elegir darle prioridad y trabajar positivamente en ello, no como un deber, una obligación a cumplir.

En definitiva, el deseo se puede ayudar a estimular de forma consciente, por ejemplo planificando los momentos en los que se quiere tener encuentros íntimos, apagando el televisor y el celular para preparar una cena romántica, salir con la pareja sin los hijos, tener tiempo y espacio para estar a solas, divertirse, reencontrarse desde un lugar libre de responsabilidades y preocupaciones. Se puede ser muy creativo desde la complicidad y el compromiso compartido de cultivar una vida sexual plena.