MUJER MUJER - DETRÁS DE UNA GRAN MUJER. ESTÁ ELLA MISMA

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Loredana Morando Nannizzi

Gordita de alma, flaca de cuerpo. Constructora de su delgadez. Restauradora de su vida. Estado civil: en una relación complicada con la Arquitectura. Sus mejores amantes: la fotografía y el entrenamiento. Saliendo del clóset por la escritura. Fantasea todas las noches con viajar y volar.

A mis queridos gordos adelgazados...

Bueno, querido gordo adelgazado... te quería decir que lograste bajar de peso y te felicito. Corriste la comida de tu frente, le diste una piña y accediste a la muestra gratis de la delgadez. Así que… ¡aplausos para usted, mi querido! Usted ha sido uno de los pocos que concreta el primer paso. Valórelo, tuvo una fuerza especial, no todos logran llegar a la meta y regalarse la oportunidad de conocer lo que es habitar un cuerpo delgado. Pero le tengo malas noticias: esto es solo el inicio, la cáscara, esto es solo una muestra gratis para que ahora, con las cartas en la mano, vea si se anima a conquistar de verdad la versión definitiva. Porque ahora ya no alcanza con un cuerpo delgado, hay que llevar una mente y alma delgada si quiere que el cuerpo delgado perdure. El cuerpo no es nada sin la mente y el alma… y ellas no son nada sin el cuerpo. Y la plenitud de una persona no se basa en si su cuerpo está delgado o no. Lo siento.

USTED ESTÁ RECORRIENDO LA CASA (CUERPO) QUE ESTÁ ALQUILANDO, AHORA TIENE QUE DECIDIR SI COMPRA EL HOGAR (CUERPO, MENTE Y ALMA) PARA SIEMPRE.

Bajando de peso lo único que logramos es correr la comida de enfrente, es como que pasamos el limpiaparabrisas y ahí recién podemos ver qué tan congestionado está el tráfico. Salen a la luz los problemas que hacían que comiéramos. Empezamos de atrás para adelante. Es decir que ahora, lamentablemente, duele más que nunca y se viene lo más difícil. ¿Por qué? Porque antes ni sabíamos que comíamos para tapar nuestros problemas. Ahora que lo sabemos y dejamos de comer, esos problemas salen a la luz y nos damos la oportunidad de poder VERLOS y ahora se viene lo más difícil que es TRABAJARLOS de verdad si es que queremos y, más difícil aún, es TRABAJARLOS SIN COMER. Porque ahora sabemos que para afrontarlos es ampliamente necesario estar sobrio, pensar drogado no tiene razón de ser.

Y mi querido amigo... es sencillo, si no afrontamos esos problemas que nos incomodan y nos hacían comer, tarde o temprano volvemos a querer taparlos comiendo, porque es lo fácil, lo conocido, es nuestra naturaleza: anestesiarse para que duela menos la vida que llevo. El camino fácil siempre está a la mano, es más rápido, es el que tomo cuando me asusta afrontar todo lo que se vendría si decido hacerme cargo. Y así, tarde o temprano, los kilos van volviendo si no ponemos el foco donde hay que ponerlo, como dijo una compañera en grupo: "si no revisamos más allá de la comida, el líquido y el ejercicio, este logro (delgadez física) tiene fecha de vencimiento".

Tengo más malas noticias aún: los motivos para volver "a lo de antes" aumentan, porque si a nuestra naturaleza de "comer para tapar" le sumamos nuestra naturaleza de "sumisos ante la mirada y opinión ajena" (bastante común en nosotros los gorditos en general) entonces seguramente cueste mucho no dejarme infectar por parte del entorno que empieza a decirnos que ahora que estamos flacos somos unos obsesivos y egoístas cuando le seguimos dando el lugar que le damos al asunto (asunto = mantener el peso/vida saludable/elegirse). Esta nueva vida, según cada caso, puede implicar grupos terapéuticos de mantenimiento en la clínica (hora y media semanal), ejercicio agendado como parte de la vida (no cuando me sobra un hueco), alimentación saludable, decisiones de cambios de hábitos importantes e incluso, y no menor, un modo distinto de afrontar y ver la vida. Y el entorno inmediato no siempre se banca ese cambio de posición ya que estaban acostumbrados a una persona que ahora se transformó e hizo muchos cambios, no solo bajó de kilos. Y… como sumisos que somos muchas veces nos dejamos permear por esos comentarios y terminamos dudando (y hasta a veces creyendo) que somos egoístas y estamos obsesionados. Porque sí, la inseguridad no se corrige de un día para el otro. Y para sostener este nuevo modo de vida hay que estar muy seguro y decidido, no se puede titubear. Titubeando engordé 24 kilos.

Si a uno le cuesta entender y aceptar que esto recién empieza, imaginate lo mucho que le puede costar a ellos entenderlo, quizás nunca lo hagan incluso. No todos van a ser capaces de acompañarte y eso también duele y enoja... ¿Y qué hacemos nosotros con el dolor y el enojo? También lo usamos como excusa para comer.

Entonces, repasemos: el miedo, el dolor y el enojo hacen que comamos entonces a continuación hago el resumen de todo lo que hace que ahora, luego de la primer etapa superada, sigamos teniendo miedo, dolor y enojo y que, en consecuencia, ahora también estemos tan propensos como antes a las ganas de comer:

- Duele y enoja darse cuenta que no alcanza con el trabajo hecho hasta ahora, porque cultivamos durante años la fantasía de que la delgadez nos solucionaba todo lo que funcionaba mal en nuestras vidas. Duele cada vez que vemos que ahora hay que trabajar más duro. Duele entender que recién estamos en jardinera y que falta mucho trabajo para graduarse. Y cada uno definirá qué significa para sí mismo el hecho de "graduarse en esto", para mí es morirme saludable y sonriendo por haberme hecho cargo de mi vida.

- Genera mucho dolor ver los problemas que aparecen cuando la comida deja de ser el problema... Y da miedo entender que ahora hay que afrontarlos. Da miedo entender que ahora la comida ya no tiene nada que ver si quiero seguir en este cuerpo y en este tipo de vida. Y si quiero seguir esta vida, entonces ahora tengo que animarme a afrontar la raíz. Porque lo superficial ya lo ataqué, ya bajé de peso.

- El dolor y el enojo que causa que no todos te quieran acompañar y entender en tu nueva vida, ya desarrollado anteriormente.

- El miedo y dolor que da darse cuenta que uno no es gordo porque le gusta comer sino porque se hace el boludo comiendo para no afrontar todo lo que ya no quiere para su vida. Duele darse cuenta que ahora ya no se trata de estar en un cuerpo gordo o flaco porque eso es pasajero, sino que se trata de ser una persona (cuerpo/mente/alma) cobarde o valiente y que está en vos elegir cómo vivir.

Así que vos, gordito adelgazado, ¿qué tipo de persona queres ser y construir? Te diste la oportunidad de dar el primer paso que tanto trabajo te costó, ¿la vas a dejar por acá?