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Laura Landa

LIc. en Ciencias de la Com, productora de tv, periodista y aspirante a escritora de cuentos. Consumidora compulsiva de textos, series y películas. Amores varios: sobrinos, The Beatles, Peñarol, la cocina, Borges, el voley y Bohemios. Entreno todos los días para ser campeona de Candy Crush.

2017, el año que dijimos NO

Terminó un año más pero no un año cualquiera. En mi cabeza creo que fue el año en que las uruguayas empezamos a tomar conciencia sobre la problemática de género. Claro, hubo muchas mujeres que marcaron el rumbo, las pioneras, las que se animaron a poner el debate sobre la mesa, las que se interesaron y las que se plantaron primero.

Pero creo que el 2017 se observó desde el principio como el año en que las cosas iban a empezar a cambiar. La marcha del 8 de marzo, donde miles y miles caminamos codo a codo fue el puntapié inicial (me gusta usar términos futboleros en esta columna!) y fue el inicio de la gran toma de conciencia.

Muchas comenzamos a tomar conciencia, a marcar que ya no nos hacen gracia los chistes sexistas, que no queremos ser tratadas como objetos, que sabemos que tenemos la capacidad suficiente como para aspirar al mismo salario que nuestros colegas varones. Sabemos que este es solo el comienzo, pero por algo se empieza.

El horror nos golpeó fuerte a las mujeres como colectivo. Las cifras de femicidios son alarmantes: más de 31 mujeres perdieron la vida en manos de sus parejas o ex parejas. Las autoridades y la legislación no acompañaron del todo las intenciones de los colectivos. Y hubo un nuevo grupo de víctimas que tomó un triste protagonismo este año: los niños. Me gustaría que Felipe, Brissa y Valentina no fueran nombres lamentablemente célebres por ser víctimas de los peores horrores.

Las mujeres también aprendimos que tenemos que cuidarnos las unas a las otras, pero que no somos el único grupo que está en riesgo. Los adultos debemos cuidar a los niños, velar porque tengan una vida plena y feliz. Cuando eso no sucede, no dejamos de preguntarnos, ¿en qué fallamos?

Me gusta ver en algunos spots publicitarios la intención de destacar que la educación en el día a día hará el gran cambio (lo pedí muchas veces desde este espacio!), pero no tenemos que ovidarnos que queda mucho por hacer.

Espero que el 2018 sea el año en el que podamos seguir avanzando, que sigamos diciendo NO, que apreciemos los medios de comunicación que apoyan nuestra causa, que nos dan espacio para decir lo que queremos y que están alineados con esta "nueva cabeza" femenina.

Quiero que los hombres dejen de sentirse atacados, que sepan que el término "feminazi" duele, que las mujeres no hacemos daño a nadie luchando por nuestros derechos y cuidándonos, porque nos están matando.

Espero que en el 2018 no haya que escribir noticias sobre mujeres asesinadas (aunque quizás sea tarde cuando se publique esta columna) y quiero que eduquemos niñas y niños con conciencia, que serán los verdaderos protagonistas del gran cambio.

Dimos un paso, pero un paso pequeño, que debemos sostener en el tiempo para seguir adelante con los cambios hacia un mundo mejor.