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Rosana Pombo

Psicóloga, Sexóloga clínica, Terapeuta cognitiva y de parejas. Profesora de Sexología en la Universidad Católica. Dirige el Centro Médico Sexológico PLENUS junto a un equipo interdisciplinario dedicado a la asistencia y la investigación en disfunciones sexuales.

Asexualidad: el escaso o nulo interés por el sexo

La asexualidad se entiende como “falta de atracción sexual” (Bogaert, 2012). Una persona asexual sería aquella que no siente deseo de mantener relaciones sexuales, no siente esa química, esa piel, que le genera ganas de tener contacto erótico con el otro, lo cual suponemos es algo característico de los seres humanos.

No tener sexo no significa ningún padecimiento:

Aclaremos que no se siente malestar alguno por esta condición, por la falta de ganas, ni la falta de sexo. Tampoco necesitan ser diagnosticados por baja libido o ausencia de la misma; no desean incrementar su deseo, ni tampoco disfrutar de una vida sexual activa, apasionada, con altos niveles de excitación y voluptuosos orgasmos; no está entre sus prioridades la vida sexual activa, lo cual entendemos desde la sexología como necesaria para lograr una vida saludable, plena y feliz. No reconocen esta falta como una falla o un problema, no están de acuerdo en considerarlo una patología o una disfunción sexual, es más, no padecen de alteraciones sexuales, cuando practican el ejercicio sexual, ya sea a través del autoejercio (masturbación) o las relaciones sexuales, tienen una adecuada respuesta sexual.

Formar pareja puede resultar “difícil y complicado”:

Ahora, esto no significa que no puedan enamorarse ni deseen formar una pareja estable, perdurable y feliz; no sentir deseo sexual no significa para ellos que no haya atracción sentimental, basan su atracción hacia el otro en el atractivo romántico, y su vínculo diádico en en el afecto. Amar no implica necesariamente desear sexualmente al otro, y no estaría dentro de los pilares de la relación una vida sexual satisfactoria.

Los estudios publicados aún son escasos, se limitan a constatar que la asexualidad existe. No hay aún consenso a nivel mundial, la población estadounidense y británica han sido la más estudiadas.

Anthony Bogaert (2004), profesor en la Universidad de Brock, en Canadá, es el responsable de las investigaciones más citadas por la comunidad de asexuales del mundo, y concluyen que un 1% de la población británica pertenecen al colectivo asexual. Su publicación “Entendiendo la asexualidad”, ha sido una referencia para entender "cómo la asexualidad está transformando nuestra visión del sexo".

Bogaert explica en cuanto a los vínculos de pareja de los asexuales, que pese a no sentir atracción sexual, se relacionan prioritariamente desde lo afectivo o romántico. Es decir que la atracción romántica no tiene por qué coincidir o necesitar de la atracción física. A la hora de formar pareja significa un gran desafío iniciar y sostener una relación a largo plazo cuando uno de sus integrantes es sexualmente activo, siente atracción sexual y deseo de mantener relaciones sexuales con su partener. Implicará trabajar en llegar a acuerdos satisfactorios para ambas partes.

De la hipererotización a las relaciones sin sexo:

En nuestra socieda, en estos tiempos hipererotizada, donde ejercer una vida sexual libre, activa, segura, sin prohibiciones, censuras, temores, prejuicios, ni tabúes, ha sido y sigue siendo, una gran conquista. Y ni que hablar del éxito en haber logrado desarrollar niveles aceptables de tolerancia y respeto hacia orientaciones sexuales diferentes, con las cuales estamos aprendiendo a convivir sin miedo.

Este camino recorrido ha significado una larga, trabajosa y reconocida victoria. Y ahora, que casi estamos acomodándonos en la igualdad, que hemos mermado las murmuraciones al ver de la mano una pareja del mismo sexo, y que se casan, que comienzan a hacer realidad el sueño de la paternidad, ahora tenemos que iniciar un camino diferente... Un nuevo proceso de reflexión que implica dar lugar a quienes no les interesa el sexo.

¿Estamos preparados para comprender, tolerar y aceptar la salud y la felicidad sin sexo?. Aclarando que estas personas no han elegido el camino de la abstinencia, ni son asexuados (biológicamente son normales), no rechazan el sexo ni son antisexuales. No es una elección, es pensado como una orientación sexual más, no sentirse atraído (como hasta ahora lo concebimos) por nadie.

Entender y empatizar con personas que durante casi toda su vida no tendrán ninguna o escasa actividad sexual compartida, y no por renuncia, trauma, abstinencia religiosa, parafilia, patología mental o incapacidad física, implica visibilizar que existe no sentir atracción sexual, y por lo tanto, no desear relaciones sexuales. Aunque pueden experimentar necesidad biológica de descarga, en general a través de la masturbación.

No es sencillo entender las diferencias en el deseo:

Tener el deseo sexual hipoactivo (bajo) o ausente por diferentes motivos no implica necesariamente ser asexual. La asexualidad ha sido pensada como una cuarta orientación sexual, no se elige, se es. Es pensada como la heterosexualidad, la homosexualidad o la bisexualidad.

Las personas que padecen problemas en la libido sexual, experimentan un malestar clínicamente significativo, afectando además sus relaciones interpersonales. Estos sujetos no sienten ningún tipo de angustia ante su “incapacidad” de sentir deseo y relacionarse genital y eróticamente con otras personas.

Tampoco es una elección, no es que un día se levantan y deciden que se cansaron, que ya no quieren tener sexo, los asexuales lo han sentido toda su vida. Desde que tienen memoria no han sentido curiosidad por el sexo, o muy escasa, nunca fantasearon con contenido erótico, ni les interesaron las porno, ni desearon dar o recibir un beso, ni suspiraron por una caricia de alguien que les pareció atractivo, nunca sintieron esa atracción o química sexual de las que todos hablan, y que parece una cualidad del ser humano.

Lo que observamos ante esta nueva categoría sexual, es que los esquemas nuevamente se rompen, y resultan quizás demasiados rótulos, muchos cajones para ordenar, organizar y pensar la sexualidad. Implicará seguir trabajando en comprender, aceptar y tolerar las diferentes formas de vivir la sexualidad, incluyendo a los que no desean ejercer una vida sexual como hasta ahora la veníamos concibiendo.