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Laura Landa

LIc. en Ciencias de la Com, productora de tv, periodista y aspirante a escritora de cuentos. Consumidora compulsiva de textos, series y películas. Amores varios: sobrinos, The Beatles, Peñarol, la cocina, Borges, el voley y Bohemios. Entreno todos los días para ser campeona de Candy Crush.

Carta a una niña del 2100

Querida mía, 82 años nos separan. Mi hoy transcurre en Montevideo, Uruguay en el 2018. Quiero dejarte estas líneas como testimonio de los días que estamos viviendo las mujeres de nuestro país y del mundo.

La lucha feminista está en pleno fervor.

De un tiempo a esta parte, las mujeres del mundo decidimos decir BASTA y comenzamos a alzar la voz para luchar por nuestros derechos. Aprendimos de las pioneras, ya en esta época son comunes algunos logros, como el derecho al voto, podemos divorciarnos por nuestra decisión.

Supongo que te costará entender que hasta ahora, en muchos países del mundo, interrumpir un embarazo no deseado es considerado un delito. Hubo muchas discusiones, muchas peleas, pero poco a poco las leyes fueron cambiando.

Todavía en esta época, las mujeres tenemos que pelear para recibir la misma remuneración que los hombres por realizar la misma tarea.

Es normal para nosotras ser aceptadas en las universidades, pero todavía nos falta para lograr la equidad salarial. Seguramente en tu tiempo, la remuneración es la misma, seas del género que seas.

Las feministas también luchamos por el amor en todas sus formas, defendemos el matrimonio igualitario. Sé que en tu tiempo ya no llaman la atención las parejas del mismo sexo, que el amor es simplemente amor, pero por estos tiempos, todavía estamos acostumbrándonos a aceptar el amor en todas sus formas. Se dan pasos enormes en el día a día, pero sabemos que todavía nos falta mucho.

Las mujeres decidimos decir BASTA a la violencia de género.

Muchas hermanas perdieron la vida en mano de sus parejas o ex parejas, o fueron asesinadas de las maneras más crueles por el solo hecho de ser mujeres. Todavía las cifras nos alarman, pero sabemos que es nuestra responsabilidad criar hombres que sean defensores de los derechos de las mujeres, hombres que crezcan en igualdad de responsabilidades y oportunidades.

Estamos trabajando para que nuestros hijos compartan las tareas con las personas a las que amen, para que sean parte de la crianza de sus propios hijos, porque ya no alcanza que “ayuden” con las tareas del hogar.

Aunque en tu tiempo parezca extraño, aquí todavía hay gente que cree que un hombre es un buen esposo porque “colabora” en los quehaceres domésticos y “ayuda” a su esposa en el cuidado de sus hijos.

Poco a poco estamos aprendiendo que esas responsabilidad son absolutamente compartidas, y son muchas las familias que reparten las tareas de cuidado de acuerdo a su conveniencia, porque cada vez son más las mujeres cabezas de hogar.

No sólo se encargan de los hijos, el trabajo, las tareas de la casa, sino también del cuidado de los mayores. Seguro en tu tiempo esta tarea también es de cualquier persona, y ya no importa el género.
También las mujeres estamos en pie de guerra contra el acoso. Denunciamos todo tipo de acoso, por ejemplo; el acoso callejero.

Todavía hay hombres que creen que las mujeres debemos sentirnos “halagadas’ cuando nos dicen cosas en la calle.

Sé que para ustedes es un tema superado, que el respeto es hacia cualquier ser humano, no importa su género y que no se les ocurre incomodar a nadie en la vía pública. Aquí, las mujeres no volvemos solas caminando a nuestras casas con tranquilidad. Muchas mueren víctimas de ataques sexuales, recién ahora poco a poco, los medios de comunicación y la opinión pública dejaron de cuestionar a la víctima, de preguntar qué ropa vestía y mucho más.

Espero que puedas vivir tranquila, que puedas difrutar de tu sexualidad, que puedas vestirte como quieras y que puedas amar con libertad.

Las mujeres de principios de este siglo XXI tenemos que soportar que nos tilden de locas. Algunos hombres y mujeres usan un término horrible denominándonos “feminazis”, comparándonos con Hitler y sus secuaces. Todavía no entienden que nuestra lucha es por el bien de todos, que no somos una amenaza para el género masculino, solo somos una fuerza que lucha por nuestros derechos.

Te pido que leas esta carta y que disfrutes de lo que logramos, y que si pese a todo nuestro esfuerzo, el mundo no es un lugar mejor en tu tiempo, te informes, te juntes con otras que quieran vivir más felices y salgan a la calle a luchar.

Hoy tenemos la certeza de que el poder de las mujeres unidas es enorme y esperamos usarlo con responsabilidad. Solo ustedes, los de las futuras generaciones podrán juzgar si valió la pena.

Yo creo que sí.