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Laura Antunez

Comunicación y RRPP. Haciendo lo que me gusta en la Armada Nacional. Millennial típica, Blogger de a ratos y twittera full time. Optimista por naturaleza. No como asado, chocolate ni maní. El uruguayo promedio se asombra cuando respondo un ¿cómo estás? con un ¡Excelente!

Cimarrón, del campo a la ciudad

(Crónicas de mis épocas mozas)

Dícese del recinto donde se te junta abundante el ganado y a veces toca disparar. Auspiciado por Legacy, Rockford y Polo Blue.

Podría decir que mi querido Cimarrón es un boliche con onda del interior ahí frente a la facultad de veterinaria lleno de gauchos de camisa a cuadros, pero me estaría quedando corta y sería una deshonra al templo del dos y uno.
Cimarrón es un pedacito del interior en la capital, donde los del interior nos sentimos un poco más cerca de casa, de esos bailes del pueblo, donde entras repartiendo besos desde la entrada hasta la barra del fondo, la de los amigos de Cerro Chato, porque al fin y al cabo esto es como dice la Nix y acá nos conocemos todos. Donde podes caer solo porque sabes que siempre vas a encontrar un conocido pa´ tomar una, dos o tres.

Las peñas son geniales, más aún cuando son solidarias o cuando son en beneficio de un cuadro de fútbol de Cerro Chato, ahí se junta todo el jamón del medio y se pone buenazo.
En el templo se come bien (aplicable a muchas situaciones, me contaron) pero se toma y se baila mejor, pasito dos y uno al ritmo de la canción, como dice La Dupla, al son de una buena cumbia del interior y cuando empieza a amanecer y aclarar el horizonte, se mueve el caderón al ritmo de una polca a la luz de la lamparita.

Están los que bailan bien y los que no tanto pero igual le ponen onda, o les toca aprender para acompañar el chamuyo, porque bailando juntito y con un alcohol en sangre ya hay medio camino recorrido.

¿Moda? Pero claro que sí, porque el ser del interior tiene su estilo “agro” y en el Cima se acentúa, acá desfilan las mejores camisas a cuadros del condado, se lucen las boinas y las bombachas de campo. Sepan los de Rockford, Legacy y Polo que si cierra cimarrón se les funde el boliche.
Cimarrón es ese lugar, donde nos reunimos con amigos, donde nos reencontramos con otros que no vemos hace mil y también hacemos amigos nuevos.

Estamos los de siempre, los que vienen y van, los que prueban, les gusta y se hacen habitué, los blancos, los colorados y alguno de los otros también. Y le damos la bienvenida a quien se quiera sumar a esta gran familia cimarronera.

Si el cimarrón tuviera una tarjeta de puntos como la tienda inglesa, con todos los cimarroncitos acumulados muchos de nosotros ya habríamos canjeado como tres viajes a Europa.
Si aún no fuiste y se te despertó la curiosidad con esta nota, te invitamos, y si no sabes bailar dos y uno o polca no te preocupes que te enseñamos.

Como dice mi ahijada mayor ¡Proba, te va a gustar!