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Laura Antunez

Comunicación y RRPP. Haciendo lo que me gusta en la Armada Nacional. Millennial típica, Blogger de a ratos y twittera full time. Optimista por naturaleza. No como asado, chocolate ni maní. El uruguayo promedio se asombra cuando respondo un ¿cómo estás? con un ¡Excelente!

Una mujer con vision de cambio

 Valeria Rodríguez tiene 37 años, es hija de Susana, una docente que desempeñó la mayor parte de su carrera en instituciones de contexto crítico y de Avelino, un militar retirado al día de hoy. Es la hija mayor de un segundo matrimonio, es Teniente de Navío (Cuerpo General) de la Armada Nacional, es la única mujer de su promoción y asegura que sus camaradas, y amigos hasta el día de hoy, siempre la trataron como una igual.

 Antes de ingresar a la Escuela Naval, fue estudiante de la Facultad de Medicina de la UDELAR, y cuando sintió el llamado del Mar, como dicen los marinos, se presentó en la Escuela de la calle Miramar:

“Estudié duro y de las 200 personas que nos presentamos quedé en segundo puesto. Fueron años difíciles los vividos en la Escuela Naval pero estoy agradecida, ellos fortalecieron mi carácter y me enseñaron a madurar”.

 En el 2006 realizó su viaje de Instrucción en el Velero Escuela “Capitán Miranda”, la que define como una experiencia inolvidable, a su retorno se desempeñó en la Fragata Montevideo, en el Rou 22 “Oyarvide” donde participó de la campaña antártica de verano, luego fue destinada a la Incorporación de las Fragatas portuguesas a la Marina uruguaya, a finales de 2008 se efectuó un llamado para estudiar meteorología y comenzó a prestar servicios en el Servicio de Oceanografía, Hidrografía y Meteorología de la Armada.

 De su padre sacó el gusto por la vida militar, y de su madre el deseo de ayudar a los menos favorecidos. Eso la marcó para ser quien es hoy, la primera mujer desplegada por la Armada Nacional como Oficial del Estado Mayor de Naciones Unidas en la República Democrática del Congo: 

“Desde chica siempre tuve la idea de trabajar algún día para las Naciones Unidas y en África, junto a un montón de ideas y sueños que solía anotar en una listita”

 Valeria me contó lo de la listita de sueños en el vuelo que la llevaba desde Uganda hacia la ciudad de Goma, donde desempeñará funciones por un año. Cuando le pregunté por el resultado una vez que pasó raya en esa listita, me dijo que estaba más que satisfecha, que los resultados habían sido positivos y que eso la hace personal y profesionalmente feliz.
Cuando le pregunté sobre cómo fue su designación al cargo que hoy ostenta me dijo que a finales de agosto fue consultada por el Jefe del Centro Coordinador de Misiones de Paz de la Armada si quería postularse a un puesto de Oficial de Estado Mayor para las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo, y allí volvieron a surgir todas esas ideas que se le cruzaban de chica y decidió hacerlo. No sabía si sería aceptada pero el hecho de que se lo hayan propuesto y el intentarlo le producía satisfacción. Lo intentó y lo logró.
 

 Actualmente, las Naciones Unidas están fomentando la participación de la mujer en las operaciones de paz, ya que se ha visto el rol positivo que genera en las poblaciones locales, principalmente en mujeres y niños. Personal femenino en el proceso de paz colabora ampliamente en el desarme de mujeres y niños soldados para su posterior reinserción en la comunidad. Recuerden que en muchos lugares las mujeres no se les está permitido hablar con hombres y cuando se acerca una mujer, facilita el proceso de diálogo hacia ellas. También se ha visto el rol inspirador que las mujeres generan hacia sus pares y esto es positivo porque motiva al cambio y al progreso.

 Valeria es además de militar, profesora de física en UTU, disfruta de sus dos profesiones, de la lectura, de las actividades al aire libre  y del contacto con la naturaleza.
De Valeria se dice que es buena anfitriona, buena asadora y que hace muy buenas pizzas, aunque es mala cebadora de mates, dicen que nunca respeta la vuelta, y siempre llega tarde a las reuniones de amigas porque es muy coqueta, y como buena militar, siempre anda impecable. Todo esto lo dicen sus amigas. Que aunque van a extrañar sus asados y sus pizzas, esperan, al igual que nosotros, que la misión de Valeria sea un éxito y que motive a otras mujeres a seguir sus pasos.

¡Éxitos Vale!