MUJER MUJER - DETRÁS DE UNA GRAN MUJER. ESTÁ ELLA MISMA

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Carla Rivas

Productora Periodística, Canal 10. Autodeclarada: aficionada a las letras!

Paradoja de aniversario

Siempre me pasa lo mismo, llega mi cumpleaños y no se si salir corriendo y esconderme en algun lugar donde nadie me encuentre o celebrar a los cuatro vientos la alegría de estar viva.

Finalmente termino encontrando un cierto equilibrio entre estos dos extremos y trato de naturalizar el hecho de que el tiempo pasa y no se puede hacer nada. Hace muchos años bastaba con que comience diciembre para sentir ese olor diferente en el aire y sin debate alguno salía a la calle con una sonrisa .

No ahondaba en cuestionamientos muy  profundos y los años eran algo que llegaban, pero había tantos por delante, que la vida parecía una fiesta interminable. Es que cumplir años puede hacerse complicado, durante el día te vas topando con preguntas del tipo:  ¿cuántos años cumplís? y desde tu lugar de "festejada", no sabés si a su mirada estás, o demasiado vieja, o tal vez con mucha suerte aparentas unos años menos y obviamente entras un un conflicto de conciencia entre cantar la posta o salvarte con una mentira piadosa.

Porque es verdad que el tiempo hace estragos y aquello de que yo me cuido (solo los lunes) no tomo ( de vez en cuando) y (hago ejercicio todos los días) es una ilusión de la que no puedo hacer alarde.

Así que de alguna manera tienen razón los que no cuentan que cumplen años para que nadie les joda el momento. Pero sin embargo, la vida hay que celebrarla y nada mejor que con la buena vibra y los saludos de los que te quieren y aprecian .

¿A dónde me llevara el año próximo? ¿Que locuras voy a cometer? ¿Que amores o soledades me acompañaran? ¿Que elecciones tendré que tomar?

¿Estoy donde quiero estar?  

Preguntas que con el tiempo sirven para encontrar esas respuestas que algunas veces llegan tarde y otras, estaban ahí desde siempre, pero hasta que no pasamos por un proceso relevante, no lo vemos ni entendemos.

Anoche soñé que volaba y en medio de delirios y situaciones que solo pueden existir en mi fantástico mundo onírico, me encontré con una niña, de pelo suelto y mirada inocente, bajaba torpemente corriendo las escaleras, sonreía y creía que tenía poderes especiales, yo la veía y nos tomábamos de la mano, caminábamos rumbo a un árbol enorme y mientras intentábamos subir sonreíamos.

Desde alguna rama de ese árbol, se veía el mundo ... Desperté palpitando y llena de una inmensa energía divina y sin importar lo finito de la vida solo tengo ganas de agradecer, porque este nuevo año le da sentido y experiencia a cada instante que me queda.