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María José Caponi

Licenciada en Comunicación Social, con 12 años de experiencia en publicidad. Es Directora General de Cuentas de Publicis Impetu, vicepresidenta de AUDAP (Asociación Uruguaya de Agencias de Publicidad) y docente de Planificación Estratégica en la Universidad Católica del Uruguay.

Malabares

Transcurre el 6to mes de mi tercer embarazo. Tengo dos hijos, Mario y Mateo, de 4 y 2 años. Desde que nació el más grande ha crecido en mí un gran sentimiento de culpa relacionado a mis extensas jornadas laborales. Nunca había pensado que eso pasaría. Supongo será normal, pero me pareció un buen tema pensando que se aproxima el Día de las Madres.

Sin dudas, ser madre y trabajar al mismo tiempo es uno de los mayores desafíos de las mujeres hoy en día. El trabajo femenino se ha incrementado sustancialmente en los últimos años. La mujer trabaja por vocación y también por necesidad. Hoy en día es muy difícil concebir una familia en nuestro país sin el sueldo de una mujer. Y tenemos merecidas razones para sentirnos orgullosas de nuestras carreras. ¿Se puede hacer todo al mismo tiempo? No sé si se puede, pero lo intento, como tantas otras.

¿Cómo ser buena madre y buena profesional? Sinceramente no creo que exista una respuesta única. Desde mi humilde experiencia algo que he aprendido en este último tiempo es que lo más importante es la calidad y no la cantidad de tiempo que les dedicamos a nuestros hijos. Más vale poco pero bueno a mucho y vacío. Me gusta estar presente en los momentos importantes de su crecimiento. Irlos a buscar al colegio varias veces por semana los llena de felicidad, y a mí también. Estar en esos momentos especiales, como la demostración de natación, el primer cumpleaños fuera del colegio, las consultas con el pediatra, etc. Cada vez que nos necesitan, hay que estar.

En lo personal intento estar presente lo más posible. Todos los días arranco muy temprano y termino a las 7 de la tarde. Trabajo en una punta de la ciudad y vivo en la otra. Y a pesar de que llego a casa en el momento de mayor cansancio, tanto de ellos como mío, cuando llego lo disfrutamos enormemente. Vengo a mediodía varias veces por semana a buscarlos, los llevo y traigo de los cumpleaños, los acompaño en los momentos importantes de ellos.

Uso todas las herramientas que puedo para trabajar fuera de casa, para estar a la orden tanto para el trabajo como para mis hijos. Hago malabares, como tantas mujeres.

Mientras pueda, seguiré manteniendo este delicado equilibrio. Me apasiona el trabajo que hago y estoy muy orgullosa de mi carrera. Pero si algún día tengo que elegir una de las dos tareas, elijo la de ser mamá, la profesión más linda del mundo.

Feliz día a todas las mamás que siguen haciendo malabares para ser tan buenas profesionales como madres.