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Beatriz Argimón

Integrante del directorio del Partido Nacional. Escribana y ex diputada.

La mirada femenina en el poder

Cada 8 de marzo, cuando se conmemora el Día Internacional de la Mujer, se levantan voces preguntando si es necesario conmemorar un día de estas características.

Una vez mencionamos que, cuando a nivel internacional se consagra un día, se trata de que la comunidad reflexione en esa jornada sobre determinadas situaciones. A sólo modo de ejemplo y como titulares: pensar en los niveles de explotación sexual de mujeres y niñas a nivel mundial, en los indicadores de violencia doméstica hacia las mujeres, las desigualdades salariales, el embarazo adolescente, el porcentaje de trabajadoras en el mercado informal, etc. Esos temas nos demuestran que la realidad está plagada de situaciones de desigualdad por el hecho de ser mujeres.

Por tanto, es necesario un día a nivel mundial donde nos detengamos a ver que, pese a las normas internas y a los tratados internacionales, la discriminación por género está presente. Pero a raíz de iniciarse un nuevo gobierno y cerca de las elecciones departamentales, este 8 de marzo me provoca compartir con ustedes la importancia que le asigno a la presencia de las mujeres con perspectiva de género en los lugares donde se ejerce el poder: el político, el económico y el comunicacional.

En nuestro país, las mujeres configuramos el 52% de la población, estamos educativamente bien preparadas, somos la mayoría en la matrícula universitaria, formamos parte del mercado de trabajo y por lo tanto, aportamos al PBI del país. Es común vernos desempeñar funciones y roles de los más diversos. Sin embargo, ¿estamos donde se ejerce el poder? ¿Hay una mirada femenina y masculina del poder?

Con un rápido repaso vemos que prácticamente no hay directoras en medios masivos de comunicación, no hay prácticamente presencia femenina en las cámaras de industrias y de comercio, pocas en las agrarias, muy pocas  directoras de bancos y, a nivel político, con ley de cuotas mediante, no alcanzamos siquiera a ocupar un 30% en el Parlamento y, el nuevo presidente, decidió al fin tener una importante presencia femenina en el gabinete.

En la Suprema Corte de Justicia, no hay ninguna Ministra y así podríamos seguir. Podemos entonces concluir que por ahora la presencia de las mujeres en un país donde constituimos el 52% de la población NO es nada  notoria donde se maneja el poder.

Frente al mencionado panorama, también nos gusta destacar que estamos convencidas que existe una mirada femenina en el poder de aquellas mujeres con perspectiva de género. Cuando ellas llegan, se producen cambios en su entorno y en la agenda del lugar donde deciden.

En primer lugar cambia el lenguaje, los modales, las dinámicas, pero lo más importante es que generalmente la agenda se ve nutrida de un cúmulo de temas complementarios que no estaban presentes en el mundo masculino. Está probado que cuando éstas avanzan, en las agendas aparecen leyes que habilitan días para los cuidados de la salud, licencias para el cuidado de los hijos para padres y madres, las guarderías infantiles en los lugares de trabajo, etc. Y además, abren espacios por ejemplo a los más jóvenes. NI MEJORES NI PEORES, DIFERENTES.

En estos días, las y los invito a pensar en una agenda diferente, donde además de lo económico, al mismo nivel estén los temas de lo cotidiano, la lucha contra la violencia en todos sus tipos, contra la droga, contra las inequidades salariales por cuestión de género, contra la explotación sexual; temas que suelen pesar  mucho en las agendas femeninas y que hacen a la vida de las sociedades en su conjunto.

Aspiro a una sociedad uruguaya libre de discriminaciones de cualquier tipo, porque, todos juntos, mejoramos las condiciones de vida de todos y hacemos un país mucho más democrático.