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Ana Trias

Aprendió a caminar en Valizas y vive en Berlín. En el medio dio un par de vueltas y aprendió lo que pudo. Ahora va por el doctorado y sigue sin entender tendencias básicas de la sociedad que integra. De vez en cuando hace catarsis y escribe.

¿Qué mujeres busca Hollywood?

La triste prueba...

Un productor estadounidense abrió una cuenta de Twitter para compartir extractos de guiones que lee y denunciar el tratamiento de las mujeres en Hollywood y la calidad literaria de esa industria cinematográfica.

Ross Putman creó @femscriptintros el miércoles 10 de febrero y dos días después, superó los 50.000 seguidores con solo 33 tweets. En ellos reproduce descripciones de personajes femeninos en guiones que recibió. Su biografía dice que “Todos los nombres han sido cambiados a JUANA; el resto son citas literales”. Las caracterizaciones no tienen (ni precisan) comentario alguno:

· “Una hermosa mujer, JUANA (23), está un poco borracha bailando desnuda en su gran cama, tan adorable como sexy”

· “JUANA, una conejita de 19 años con pelo rubio miel, reina de belleza de la campiña”

· “La mujer tiene el pelo rubio fresa. Sus ojos son marrón chocolate y sus labios rojo rubí se abren en una sonrisa. Ella es JUANA (23)”

· “JUANA mete su hermoso cuerpo en un vestido apretado, se calza sus zapatos de tacón que gritan ‘fóllame’ y se mira en el espejo de tocador”

· “JUANA, su esposa treintañera y hermosa está en ropa interior, poniéndose lápiz de labios frente al espejo, transforma la escena en un espectáculo erótico”

· “JUANA, 28, atlética pero sexy. Una belleza natural. Casi todos los días usa jeans, y los hace ver bien”

· “JUANA, veintilargos, muy inteligente, elegante y ambiciosa”

· “JUANA (veintilargos) se sienta encorvada sobre un microscopio. Es atractiva, pero demasiado profesional como para preocuparse de su apariencia”

· “Como la Venus de Milo envuelta en una arpillera, la sensacional belleza natural de JUANA combate su atuendo azul simple, marca Ann Taylor”

· “JUANA (30) está parada al lado, vestida en su uniforme de paramédica – rubia, en forma y buenísima”

· “JUANA tiene treinta y pico y es atractiva, aún ahora, cuando dos semicírculos oscuros delinean sus ojos cerrados”

· “Tan hermosa como para provocar infartos, JUANA (40) tiene la apariencia de alguien a quien le han debilitado la autoconfianza. Es una fuerza sexual salvaje, impedida”

· “Su esposa JUANA está cocinando y mirando CNN en un pequeño televisor. Fue tan linda como una modelo una vez, pero la vida real le pasó factura”

La imagen es clara. La mujer debe ser atractiva, aun cuando está encorvada, ojerosa y usando ropa simple o fea. Si es profesional, es ambiciosa y no se preocupa de su apariencia. Si se arregla, quiere que le propongan tener sexo. Si tiene cerca de 40, está desgastada por dentro y por fuera al extremo de que a los 50 deja de existir en la pantalla.

El problema es conseguir mujeres para esos roles. El blog Ladyparts comparte avisos en los que se buscan actrices para películas estadounidenses de comercialización masiva. Los textos dejan claro qué atributos deben tener las candidatas y cómo serán sus personajes:

· “Mujer, 28 a 32 años…¡DELGADA! Esto es para una actriz delgada solamente. Hombre, 30 a 38 años. ¡Ardientemente gay! Homosexual. Por las nubes. Mujer, 20 a 30 años… También delgada, que quiere decir delgada, no gorda. Talle XS a S. ¡Delgada!”

· “1. Mujer caucásica, 22-27 años. Un poco nerd, pero no nerd sin redención. 2. Mujeres caucásicas, veintipico. Tienen que parecer gente real, no modelos. No muy nerd. 3. Mujer, 22-27 años. Estilo programadora. Tiene un entusiasmo raro por cosas tecnológicas pero no es una nerd completa”

· “Mujer, 25-30. Salvaje y excéntrica. El tipo de mujer que los hombres se jactan de tener como pareja. (Desnudo requerido)”

· “No la típica Julieta; hermosa pero extrovertida; una luchadora con habilidades excepcionales para la comedia física. Dicho sea de paso: ¡Ella está acostumbrada a andar mucho en ropa interior sexy! Es mejor si te sientes cómoda con eso”

· “Mujer, edad 18-35. Exótica… Sexy, joven y combativa; puede ser percibida como una prostituta pese a que no lo es”

· “Novia (papel secundario). (Lo lamento, señoritas. Me gustaría que este fuese un rol femenino más importante y desarrollado, pero … sólo hay tiempo para crear un rol de novia bastante típico)”

· “El prototipo de hija de perra de izquierda: irritante, condescendiente, engreída, atea, frígida, histérica, sin humor y con una profunda necesidad de antagonizar a los hombres fuertes y masculinos. Conoces ese tipo de persona. Está en todas partes”

La actriz estadounidense Paula Rhodes lee anuncios semejantes en sus videos compartidos en YouTube bajo el título: “Casting Doubt”. Un aviso pide que una mujer esté “buenísima, buenísima, buenísima”, mientras varios, menos exigentes, requieren que al menos sepa bailar o esté dispuesta a desvestirse. Otros oferentes tienen ideas más concretas: buscan una modelo de bikinis de entre 10 y 25 años, una zombie presumida que exude sex-appeal y sangre, o una señora de entre 30 y 70 años que hornee galletitas para los vecinos por el día y tenga sexo salvaje por la noche (al ritmo de la música de un DJ que sea testigo de cada detalle).

Los países hispanohablantes siguen muchas veces las pautas de Hollywood.

En España, piden “3 Chicas de 30-40 años. Belleza natural…” o “adolescentes de 16 a 20 años”. En Madrid, “Se busca Actriz 30-35 años. Morena, guapa, más o menos alta. Delgada, pero no demasiado. No valen con el tipo de modelos de pasarela”. En Barcelona, en cambio, se ofrece trabajo a “actriz o modelo de 25 a 35 años con buen cuerpo”. En la misma cuidad hay un casting para un rol femenino “(18-30) ... El personaje de la protagonista es joven, guapa y delgada. Tiene un aspecto inocente pero en realidad es agresiva y violenta. El personaje ha vivido una vida muy dura. En sus pocos momentos de felicidad es muy sensual. Es importante que la candidata controle su cuerpo y sepa bailar”.

En Argentina, una oferta de trabajo para dos “actrices, una adolescente y la otra de entre 30 y 40 años” explicita, como particularidad, que “no tenés que saber cantar ni bailar”. Otro aviso en el mismo portal web no es tan permisivo. Pide una “actriz de 25 a 40 años, suelta y desinhibida, que pueda cantar y bailar”.

Los requisitos de edad y falta de pudor se reiteran en los anuncios argentinos, que solicitan “Actriz de 21 a 35 años, desinhibida…”, “actriz sexy y desinhibida”, “actriz mayor de 21 años - Muy buena figura

- Con poder de improvisación - Con soltura - Desinhibida…” o una mujer de “atrapante mirada y belleza. Aclaración: la actriz debe ser desinhibida”.

Además, hay que cumplir con ciertos requisitos físicos y, sobre todo, estar en línea. En Buenos Aires unos quieren una mujer “Preferentemente rubia o castaña - Delgada” y otros una de “Pelo oscuro, delgada y que aparente fragilidad y el manejo de las emociones”. Un aviso da al menos dos posibilidades: ser “alta y delgada, de cabello rubio” o “morena, de curvas pronunciadas”.

En una entrevista con Jezebel, Putman dice haber leído más de 4.000 guiones en los que la mujer es casi siempre caracterizada por su apariencia física. A veces la describen como atractiva/inteligente, para dejar bien claro que no puede ser ambas cosas a la vez. En general los personajes femeninos tienen parejas bastante mayores y son intercambiables de película a película. El productor decidió ponerle a todos los personajes JUANA porque hay una sola mujer, que a los 20 es hermosa y desinhibida para llamar la atención de los hombres, a los 30 sigue siendo atractiva pese a que (y no porque) quiere hacer carrera, a los 40 se marchita y a los 50 se vuelve irrelevante.

En base a estos escalofriantes e hilarantes estereotipos, WIRED desarrolló “el test de JUANA”, que consiste en una serie de tres preguntas que un escritor debe hacerse para saber si está siendo machista y cliché:

· ¿El personaje femenino se presenta a través de sus atributos físicos?

· ¿Tiene entre veinte y treinta y pico?

· ¿Tiene una pareja que le lleva unos cuantos años?

Es difícil saber cuántos guiones pasarían ese test, pero el aspecto físico de las protagonistas, el maquillaje en apariencia indeleble de las mujeres en cámara y los avisos buscando actrices indican que si no estás “buenísima, buenísima, buenísima”, no tendrás lugar en la pantalla chica. Y menos en la grande.