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Laura Corvalán Maclean 

Diagnóstico de espectro autista: asperger. Backpacker experta. Trotamundos Senior. Buzo Profesional. Educadora nata. Comunicadora por elección. Periodista de alma. Escritora édita. SocialMedia de la 1a ola. Madre de Juancho 24x7 y soy del Río de la Plata, 100% mezcla.

¡Que se venga el cerebrazo!

Hace un año escribí aquí mismo sobre el “acting” verano, eso que solo hacemos en temporada y no hacemos en otras circunstancias. Decía y me cito (¡qué horror!): “La cuestión por la cual nos tapamos estando en ropa interior y en vacaciones paseamos en ‘ropa interior de lycra’ como algo normal, es algo que nunca me pareció lógico”... Como comentario a esta nota, alguien me contó que tenía un short -tal vez demasiado corto- que solo lo usaba cuando iban a un balneario... Esto ratifica algo que pensaba: eso que está “bien” allá, acá no lo está. Y con esto me voy a meter en un tema álgido que tiene que ver con la desnudez.

Hay varios postulados que me parecen controversiales. El más importante es que la desnudez es sinónimo de libertad, que la ropa nos oprime y entonces no usarla es “liberarnos”. Claro, claro, uno imagina como sensación de libertad esa imagen de desnudarse y correr al mar una noche de verano, por ejemplo. Qué loco, qué libres somos... Pero si te dejo en el desierto desnudo, seguramente te vas a sentir no más libre sino aún más vulnerable; o en el bosque, ramas y piedras lastiman tu cuerpo, el sol, el frío... la desnudez no sería libertad sino un problema más. Mucho más libres seríamos en esa situación con la protección que la ropa y el calzado que nos dan. Los animales tienen pelo, plumas, corazas, los humanos tenemos una muy débil piel ante el mundo.

Libertad es descalzarnos en casa cuando llegamos con los pies cansados y estar bien calzados si tenemos que correr por un terreno irregular.

Creo en los contextos y con ello en los contextos de la desnudez. Una señora en la playa al verme de pantalones largos, championes y remera, me cuestionó y me dijo: “¿No te das cuenta que no estás vestida para venir a la playa?”. A ella le parecía mal que esté vestida como a muchas personas les pareció mal la desnudez de unas mujeres en topples. No le hablamos igual a un jefe que a un amigo, no nos vestimos igual para ir al super que a un casamiento. No deberíamos -tal vez- vestirnos/desvestirnos igual en casa que en la playa.

La desnudez tiene una excelente prensa hoy, no así la vestimenta excesiva. Basta googlear el tema para darnos cuenta que desnudez está relacionado a libertad y cubrirse a mesianismo religioso.

Pero el problema mayor está acá: si no me gusta la desnudez, si no la siento cómoda, me tildan de pacata, me dicen que en otros países el nudismo es normal, que qué problema tengo con mi cuerpo... que si soy católica o de otra religión o tengo problemas de autoestima... ¿Desde cuándo la desnudez es buena y la no-desnudez es mala? La libertad es un concepto variable y me niego a asociarlo a la desnudez, porque uno se siente libre en la cima del Everest y otro se siente libre en su casa.

Y siento que la desnudez usada como arma puede embarrar una discusión más importante. Hay mujeres que creen que van a cambiar el mundo con su desnudez, usando su cuerpo, su cuerpo desnudo, como un arma. Y yo estoy en ésta con la gran Rita Levi Montalcini: "Las mujeres que han cambiado el mundo no han necesitado nunca mostrar otra cosa que su inteligencia". Ganemos batallas mostrando más inteligencia y dejemos que cada uno muestre la piel que quiera. Mostremos más inteligencia y menos de todo lo demás. Que se venga el cerebrazo.