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Laura Antúnez

Comunicación y RRPP. Millennial típica, Blogger de a ratos y twittera full time. Amiguera, optimista por naturaleza y bailantera. Magíster en llevarme muebles por delante. No como asado, chocolate ni maní. El uruguayo promedio se asombra cuando respondo un ¿cómo estás? con un ¡Excelente!

Historias y más historias...

En setiembre pasado tuve el honor de exponer en la Jornada de Imagen, Comunicación y Redes en la facultad de Derecho de la UBA.

Allí, con la responsabilidad que implicaba para esta única uruguaya abrir el bloque de la tarde rodeada de un excelso panel, hablaba del rol de las distintas redes sociales y la incidencia de la tecnología en nuestro cotidiano. El grado de dependencia que generamos a los aparatos tecnológicos, desde que programamos la alarma desde la cama para despertar al otro día hasta que la apagamos a la mañana siguiente.

En algún momento de la ponencia plantée mi posición en defensa de Twitter, a mi entender la red social más completa y simple. Enumeré las características maravillosas que tenía frente a las demás redes sociales.

Para mi sorpresa, una semana después ya en Montevideo, caigo en la cuenta de que Twitter, la red que había defendido acérrimamente frente a un distinguido público una semana anterior, marcaba el visto en los mensajes directos, ¡indignante! Ya no era tan original, ahora compartía “visto” al igual que WhatsApp. ¿Por qué, con qué objetivo? En Twitter se supone uno está para otra cosa.

Resulta que ahora uno ve “tu historia” por todos lados, historias y más historias. Snapchat perdió el reinado para compartirlo con WhatsApp, Instagram y hasta Facebook.

Entonces ahora qué es lo que diferencia a cada red social, hasta hace un tiempo cada red social tenía un perfil de usuario más definido, el más democrático quizá era Facebook que los abarcaba a todos.

Snapchat atrae a quienes les divierte lo efímero y jugar con los divertidos filtros que ofrece, Instagram es el líder de las fotos, en Twitter uno crea una comunidad en base a cosas y personas de su interés.

Qué tienen en común todas las mencionadas y la red de mensajería whatsApp, las historias, claro que sí. Porque esto de la originalidad pasó de moda y ahora somos todo lo mismo, vemos el mismo plato de comida que antes estaba solo en Instagram pero ahora por si nos perdimos algún detalle lo vemos también en Twitter, WhatsApp, Facebook y Snapchat.

Para no perder oportunidad de seguir exponiendo nuestras vidas en las redes es que están las historias, para que mostremos al mundo lo bien que la estamos pasando en alguna fiesta, el mate que tomamos en la rambla, el asado del domingo, el postre de la abuela, el último labial que nos compramos haciendo piquito en esa foto “pal face”.

Pero hay algo rescatable de toda esta historia, hasta la fecha, Twitter no tiene las famosas historias y espero que así se mantenga.

Mientras trato de darle cierre a esta nota, me llega un mensaje con video ilustrativo de Snapchat para crear “tu historia personalizada”.

Ta me fui, cerrá y vamos, será hasta la próxima historia.