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Laura Landa

LIc. en Ciencias de la Com, productora de tv, periodista y aspirante a escritora de cuentos. Consumidora compulsiva de textos, series y películas. Amores varios: sobrinos, The Beatles, Peñarol, la cocina, Borges, el voley y Bohemios. Entreno todos los días para ser campeona de Candy Crush.

Unas vacaciones distintas, ¡son posibles!

Estamos en invierno y llegaron las tan ansiadas o temidas vacaciones de julio. ¡Y se nota por toda la ciudad! Desde mi perspectiva de mujer sin hijos, no estoy al tanto cien por ciento de las movidas escolares diarias. Obviamente me doy cuenta cuando comienzan las clases porque veo un movimiento diferente en la ciudad y lo leo en las noticias pero no tengo la suerte de pasar por la adrenalina de correr para llegar a la escuela y la cantidad de eventos que esta trae consigo.

Las vacaciones de julio para mi suponen que los ómnibus van llenos en otros horarios y repletos de niños que demandan otra atención del adulto que los conduce con cara de alegría o resignación al cine. Si tu familia es de las que no agotaron los pasajes al Caribe, USA u otro destino, pensar en diversión en Montevideo o en tu propia ciudad, es posible.

La cartelera de teatros, como cada año, está repleta de propuestas. Algunas con espectáculos de calidad semejantes a superproducciones, otras hechas con mucho más amor que presupuesto. Los niños pueden ver a próceres como Roy Berocay o Ruben Rada, acercarse a la murga con Queso Magro para niños o maravillarse con cada una de las propuestas de estos artistas que viven su zafra invernal como uno de los grandes acontecimientos del año.

Pero, ¿qué pasa cuando el bolsillo no está en condiciones de asumir el pago de las entradas para los espectáculos? Porque sabemos que en el mejor de los casos solo habría que pagar transporte y entradas, pero hay una cantidad de “tentaciones” al alcance de la mano y todas ellas tienen un costo.

Por suerte, aunque muy mal publicitadas, hay una cantidad de actividades gratuitas que padres e hijos, tíos y sobrinos o abuelos y nietos pueden hacer sin desembolsar una gran cantidad de dinero.
Además, el clima acompaña como para hacer actividades al aire libre. ¿No tenés dinero? ¡Aprovechá para pasar una tarde al sol con ese niño que es la luz de tus ojos! Los niños necesitan atención, la hermosa sensación de que el adulto se toma el tiempo para compartir un momento juntos. ¿Llega el frío? ¡Animate a organizar una tarde de juegos en tu casa! Solo hay que tomarse el trabajo de pensar cuatro o cinco actividades (los niños de hoy se aburren ¡!!tan fácil!!) para hacer juntos. Si no se te dan los juegos de mesa, pueden cocinar juntos la merienda, enseñarles un “juego que sepamos todos”, como el tutti frutti o la conga y seguro los resultados van a ser fabulosos.

No perdamos de vista que el tiempo es uno de los bienes más valiosos que tenemos y que cuando elegimos regalarlo a nuestros seres queridos, no importa si son grandes o son niños, se multiplica.
Escribo esta columna porque desde algún lugar, sigo mirando la vida con ojos de hija y tuve suerte porque cuando era niña la falta de dinero se podía suplir con amor, atención y creatividad. Madres, abuelas, tías de sangre y tías del corazón que lean esto, están a tiempo, anímense a organizar un plan diferente y estarán creando un recuerdo inolvidable para ese niño o niña que tanto quieren.