MUJER MUJER - DETRÁS DE UNA GRAN MUJER. ESTÁ ELLA MISMA

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Florencia Infante

Madre, actriz, comunicadora, esposa y diva de entre casa. Nació en la República separatista de Sayago. Mujer que se viste cómoda sin tacos pero usa lindos perfumes. Mujer que a veces es hombre porque lo que no te mata te fortalece. Perro de agua. Escorpio. Tannat. 

Yo solo quería una noche de rock

Paso en el auto por el mercado del puerto. Como el perro de Marimar miraba a Talhia; veo aquello en cámara lenta y susurro a mi esposo (el piloto): "qué farras nos mandábamos acá....".

(Farra como sinónimo de que una vez me fui casi sin distinguir que estaba bien y que estaba mal. Salu. Chin chin).

Hablamos todo el camino de lo lindo que fueron esos años. Más chicos nosotros y con más tolerancia física al rock. Ya han pasado diez desde que estamos juntos (10 años???!!!!!) y teniendo la edad que tenemos, éramos unos purretes que se querían comer el mundo ...y que ahora solo quieren DORMIR.

Y me fui a trabajar.

Y en mi cabeza quedó retumbando el mercado, los diez años, las aventuras y la sensación de que, a pesar de todo, volvería a hacer exactamente todo de la misma manera.

Pero....

Yo quiero,

Yo quería...cómo decirlo...

Yo solo quería una noche de rock, como dicen mis admirados Trosky Vengaran y yo digo: sí.
Es eso lo que quiero. Una noche de rock. Una solita.

Salir, reír, beber, fumar un cigarro (no fumo, pero en esta fantasía de juventud :si) , y bailar hasta que me duelan los huesos.

Hace poco, reunida con amigas madres, mujeres muy inspiradoras todas ellas; hablamos de eso. ¿Qué pasó con nuestro rock? ¿Dónde está? ¿A qué parte del Caribe se fue? ¿Ahora solo "somos esto"? ¿Dónde quedaron los días de improvisación y aventuras sin sentido?
¿Ahora solo cambiamos pañales y hacemos puré de verduras? ¿Solo hablamos de reflujo y de mastitis? ¿Solo corremos atrás de nuestros hijos para que nada les pase y sean felices SEACOMOSEA? ¿Vamos a trabajar y dormimos y trabajamos y dormimos en modo ramdom for ever?

Obviamente podemos salir a rockearla. ¡Obvio bebas! Pero por primera vez en muchos años una certeza me pateó la cara. La mezcla de limón y sal que uno siente cuando un día despierta y entiende todo: crecí. Crecimos.

Gracias mercado del puerto por todo lo que me diste. Voy a volver. Claramente no con el mismo ímpetu revolucionario. Pero allí estaré levantando una copa. Brindando a la salud de mis hijos y mis años. Lo más maravilloso de la vida: VIVIR.