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Entrevista aLa primera mujer en dirigir la Filarmónica

  • Aunque la dirección de orquestas a nivel mundial es ocupada predominantemente por hombres, Ligia Amadio ha irrumpido en los escenarios constituyéndose como una de las pocas mujeres en la función. "Tuve que conquistar el derecho de piso", reconoce hoy.

    Oriunda de San Pablo, ha dirigido orquestas como invitada o como directora titular en todas partes del mundo. Ahora su desafío será Uruguay, convirtiéndose desde el año próximo en la primera mujer en dirigir la Orquesta Filarmónica de Montevideo.

     

  • ¿De dónde nace tu interés por la dirección de orquesta?

  • Estudié música desde los 5 años pero mi interés específicamente en dirección nació cuando cursaba Ingeniería en la Escuela Politécnica de la Universidad Estatal de São Paulo. Allí frecuentaba el coro de la universidad y en ese momento mi verdadera vocación se definió.

  • ¿Cómo fue tu carrera?

  • Mi carrera se dio gradualmente, fruto de mucho trabajo y estudio. El reconocimiento de la seriedad y calidad de nuestra actuación fueron propulsores para llegar a las posiciones que hemos ocupado. Siempre he sido elegida para los cargos que ocupé como directora titular al frente de las orquestas con que trabajé. He dirigido en todo el mundo como invitada (Alemania, Argentina, Austria, Bolivia, Chile, Colombia, Croacia, Cuba, Eslovenia, Estados Unidos, Francia, Islandia, Israel, Italia, Japón, Holanda, Hungría, Líbano, México, Panamá, Perú, Portugal, República Checa, Rusia, Serbia, Tailandia, Uruguay, Venezuela) y he sido directora titular de importantes orquestas en Brasil, Argentina y Colombia.

  • En lo personal, ¿cuánto tuviste que sacrificar?

  • Más que sacrificar, creo que he elegido dedicarme a la música de forma intensa. Eso puede significar dejar de dedicarse a otras cosas, pero tuve el placer de entregar mi energía con profundidad y pasión al arte musical.

  • ¿Cómo es la vida de un director de orquesta? (entre ensayos, shows, vivir en el extranjero, etc...)

  • Es una vida bastante exigida y muy concentrada en nuestras actividades de estudio y de ensayos. Hay un dispendio de energía gigantesco en un ensayo o en un concierto, y muchas veces tenemos que tomar un avión y enfrentar aeropuertos pocas horas después de esa intensa actividad. Se duerme poco, se estudia mucho, el estrés es altísimo y uno está poco en casa. Todo eso no es muy atrayente. El lado positivo de nuestra profesión es la oportunidad que tenemos de conocer otras culturas, otros paisajes, de experimentar emociones muy profundas con la música y con la cultura en general. Hay también un sentimiento de libertad que es impagable.

  • ¿Cuánto pesó el género en tu carrera?

  • No lo puedo precisar, porque solamente conocí la vida en mi propia piel. Uno nunca tiene la perspectiva de lo que sería su vida si hubiese nacido con otro sexo, en otro lugar, en otra familia, en otra cultura o condición social. Pero bien sé que tuve que conquistar el derecho de piso con una competencia excepcional. Fui creada por mis padres para enfrentar el mundo sin discriminar y quizás yo no fui una buena observadora de lo que me pasaba, porque no tenía mi atención concentrada en esas cuestiones y seguía en frente. Actualmente, soy mucho más consciente de las injusticias relacionadas a las cuestiones de género que antes.

  • ¿Cuánto tuviste que batallar para hacerte tu espacio y abrir el camino a otras?

  • Todas las que queremos tener un lugar y ser respetadas en profesiones predominantemente masculinas tenemos que trabajar mucho y duramente. Y naturalmente, por nuestro ejemplo, abrimos camino a otras.

  • ¿Te has sentido discriminada por ser mujer?

  • Sí, algunas veces.

  • ¿Un problema de la región o también del mundo?

  • Creo que es un problema mundial, con diferentes niveles de intensidad, dependiendo del país y de la cultura local.

  • Teniendo en cuenta que has dirigido orquestas de tu país pero también de Argentina, Cuba, Colombia, Uruguay, Venezuela, Holanda, Alemania, Japón, Rusia y Tailandia...¿te sentís una privilegiada?

  • No, no me siento particularmente privilegiada por eso. Dirigir en distintos países es una consecuencia natural de una carrera internacional consolidada de director de orquesta. El privilegio es tener salud y equilibrio emocional y psicológico para enfrentar las tensiones y desafíos que una carrera así conlleva.

  • ¿Cuál ha sido el mayor desafío de tu carrera?

  • Muchas veces enfrentamos obras musicales tremendamente difíciles que constituyen un enorme desafío para un director. Otras veces los desafíos se encuentran en liderar un grupo de artistas, o en enfrentar limitaciones de diversas naturalezas en el desempeño de su función como director titular. Creo que ser titular de una orquesta es siempre un gran desafío a enfrentar todos los días.

  • ¿El mejor show...?

  • Trato de que todos los conciertos sean emocionantes. Para eso no ahorro ninguna energía. Igualmente, algunos quedan para siempre en nuestra memoria como los más conmovedores. Quiero hacer que el mejor concierto sea aquel que estoy dirigiendo en el presente momento. Si muero enseguida, estaré tranquila. Hago lo mismo en los ensayos.

  • ¿Tenés alguna cuenta pendiente?

  • Claro, todos los sueños todavía no vividos.

  • ¿Cómo surge la posibilidad de ser la nueva directora de la filarmónica de Montevideo?

  • He dirigido en Montevideo en diversas ocasiones en los últimos años: la Orquesta Sinfónica del SODRE, la Orquesta Iberoamericana de Juventudes Musicales, y, en el comienzo del 2016, la Orquesta Filarmónica de Montevideo (OFM), por primera vez. En el proceso de elección de su nuevo director, fui elegida por los músicos de la OFM para componer la terna que presentaron a las autoridades y fui finalmente invitada por la dirección de cultura de Montevideo para ocupar el cargo. Ser la directora de la Orquesta Filarmónica de Montevideo representa un inmenso honor para mi. Siento una gran alegría por la oportunidad que tendré de convivir más intensivamente con sus músicos, a quien respeto y quiero mucho. Además, la perspectiva de vivir esa ciudad, ese país que tanto admiro, de ampliar mis conocimientos sobre su cultura, sus paisajes, su gente, su música, me deja extremadamente entusiasmada.

  • Serás la primera mujer directora en la historia de nuestra filarmónica, ¿cuánto pesa eso?, ¿es un desafío extra?

  • No, no hay ningún peso en ese hecho. Solamente la alegría y el orgullo de abrir puertas para otras mujeres en el futuro.

  • ¿Con qué expectativas y planes llegarás?

  • Aunque mi contratación todavía esté en proceso y aguardamos la formalidades de las resoluciones oficiales, estamos ya en conversación con los representantes de la orquesta y con las autoridades competentes, sobre planes para las próximas temporadas, con el objetivo de ofrecer al público uruguayo una programación interesante, atrayente, diversificada y de calidad. Valorar la música y los artistas uruguayos será una de nuestras más importantes metas. He sido recibida por esa maravillosa orquesta, por su administración y por las autoridades de la cultura y de la intendencia de Montevideo con receptividad y cariño. Estoy segura que juntos podremos construir una muy fructífera gestión. Soy sumamente agradecida a todos por la confianza y tengo las mejores expectativas.