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Entrevista aMadres: "No críen solas"

  • Ser madre es un viaje. Puede ser excitante o tedioso. Todo depende de lo dispuestas que estemos a aceptar los cambios, según Nohemí Hervada, escritora española, bloguera y referente en el mundo maternal. "Para mí tampoco fue fácil", confiesa. "Hay que estar dispuesta a  pagar el precio, pero merece la pena".

     

    Nohemí es mamá de un varón de once años, una nena de seis y un bebé que no superó las trece semanas de gestación. Su maternidad la impulsó a dedicarse a dar conferencias sobre lactancia, porteo, sexualidad, a apoyar a familias con bebés prematuros y demostrar que la conciliación maternidad-trabajo es posible.

     

    Nosotros aprovechamos su visita a Uruguay para dictar una charla de asesoramiento a integrantes de la Fundación Canguro del Hospital Pereira Rossell y presentar su libro “La maternidad sin tabués” para hablar de éste y otros temas relativos al ser madre.

  • ¿Cuánto cambió en ti el ser mamá?

  • Mucho, demasiado diría yo. No lo digo en plan peyorativo sino para constatar que la mayoría no sabemos lo que nos espera. Desconocemos a nuestro bebé, de hecho desconocemos cómo son de verdad los bebés y sus necesidades, y sobre todo, desconocemos en qué persona nos vamos a convertir. Cuánto de la antigua mujer se mantendrá en esta nueva que se convierte en madre. A veces, la primera se esfuma, otras veces se funde con la nueva y en algunos casos nos empeñamos en que no aflore. Dependiendo de lo dispuestas que estemos a identificar y aceptar los cambios, nuestra maternidad y puerperio, puede ser un viaje excitante y maravilloso o un periplo frustrante y doloroso.

  • ¿Cómo describirías tu maternidad?

  • Me haría falta escribir al menos tres libros para hacerlo. Llevo más de once años siendo madre y he pasado por muchas etapas. Para mí tampoco fue fácil conocer a la Nohemí que iba apareciendo en cada momento. Cada una de mis maternidades me enseñó lecciones valiosísimas. Algunas las aprendí sencillamente observando a mi hijo y aprendiendo a escuchar lo que él necesitaba, otras las aprendí a base de golpes y dolor. La realidad es que para mi la maternidad, a pesar de ser una faceta totalmente absorbente, fue el punto de inflexión para sentirme más fuerte e independiente. Ser madre es una oportunidad de crecimiento personal y empoderamiento enorme. Hay que estar dispuesta a  pagar el precio, pero merece la pena.

  • ¿Qué información te hubiese gustado disponer que recién hoy tenés?

  • Me habría gustado tener a mi lado una mujer con la formación que imparto yo en Asesoras Continuum. Una mujer que escuchara lo que yo quería, que comprendiera la importancia del momento en el que estaba, que me ofreciera no sólo la información que necesitaba sino los recursos para haber sido yo la protagonista que no fui en muchos momentos.

  • ¿Qué no te esperabas?

  • No me esperaba que me robaran mi parto. Tampoco que un profesional tan "amable" decidiera inducirlo sin motivos reales. No me esperaba que me rajaran sin mi consentimiento, que me separaran de mi hijo ni que no supieran nada de lactancia. No me esperaba sentirme tan mal, triste y deprimida teniendo un hijo vivo y sano en brazos. No me esperaba la gran herida que sufrí ni lo difícil que era no criar a base de gritos, amenazas y chantajes. La lista es lamentablemente larga.

  • ¿Qué cosas dejaste atrás desde que los hijos llegaron a tu vida?

  • Pues más que cosas, dejé atrás actitudes y personas. Ya me había desencantado del mundo "profesional" antes de ser madre así que eso lo llevaba de ventaja. Tenía claro que un sistema laboral machista que no valora  ni respeta a las mujeres no merecía el tiempo que debía ser para mi hijo, así que  no tuve que tomar la decisión que tienen que tomar muchas mujeres de elegir. Me di cuenta que cuanto más firme era en mi decisión de respetar a mi hijo, a mis hijos, más me iba alejando de la forma de pensar y actuar de algunas personas. En ese sentido, ser madre te puede aislar pero la parte positiva es que buscás tus amigas, tu tribu, con más criterio.

  • ¿Por qué convertirte en asesora?

  • Porque hay demasiadas mujeres tan perdidas como lo estaba yo. Porque la alternativa no es delegar nuestros embarazos, partos y crianza en terceros, que es el modelo asumido "oficialmente" por la parte sanitaria. Quiero que quienes me asistan hagan su papel sin inmiscuirse en el mío. Hace falta esa figura intermedia que reivindique el papel protagonista de las madres y sus bebés, por muy primerizos que estos sean. 

  • ¿Qué significa ser asesora de maternidad?

  • Las asesoras estamos primero para escuchar a  las familias, principalmente a la madre al ser la protagonista principal. A veces, el simple hecho de escuchar, validar sentimientos y emociones, sostener a la persona o plantear preguntas que amplíen el foco, es suficiente. En otros casos, se requiere una participación más activa asesorando sobre temas que no se conocen, términos confusos, derechos, opciones. Estamos para ofrecer recursos en los campos en los que la madre los necesite: gestación y parto, lactancia, porteo, duelos perinatales, necesidades especiales...

  • ¿Con qué realidades y preocupaciones te topás en los cursos y talleres?

  • Depende de si son cursos para familias o para profesionales. Las familias buscan sobre todo validación.También suelen acudir buscando soluciones a lo que ellos creen que es un problema y muchas veces no es sino un desajuste entre la expectativa y la realidad. En los cursos para profesionales demasiadas veces encuentro un excesivo interés en los contenidos, en las certificaciones, en mi currículum  para poder hacer lo que hago. Un verdadero profesional ha de conocer a fondo los contenidos del tema que trabaja, pero sin olvidar que no trabajamos con coches, sino con personas en la época más sensible de sus vidas, así que cuenta mucho más los "cómo". En eso soy yo experta, en plantear los cómo y los porqués.

  • ¿En qué temas hay más desinformación o se demanda más información?

  • En general en todo lo que se relaciona con las mujeres. Vivimos en un modelo masculino que todo lo relativo a la feminidad se ningunea, se frivoliza o se ridiculiza. ¿Sabías que cuando una mujer se queja de  dolor  se le recetan ansiolíticos o antidepresivos con muchísima más asiduidad que a un hombre? Es una muestra de que  seguimos siendo de segunda, así que todos los procesos intrínsecamente femeninos siguen rodeados de desinformación, oscurantismo y prejuicios. Obstetras que auguran que una mujer no podrá parir por ser estrecha de caderas, pediatras que afirman que la leche materna es agua a partir de cierto tiempo, psicólogos que auguran lo peor a los niños que colechan con  su madre...¿ te suena? Queda mucho por hacer.

  • Frente a un nacimiento, vienen las interrogantes: podré dar de mamar, mi leche será suficiente...¿existe presión sobre las madres para que amamanten?

  • El hecho de que las mujeres nos preguntemos si podremos dar o no de mamar es en sí mismo un ejemplo de que queda mucho trabajo. No dudamos de si funcionará nuestro riñón, pulmones o vesícula, pero dudamos casi siempre de nuestra capacidad de amamantar. Eso es un síntoma claro. Sobre si existe presión, depende de qué entendamos por presión.  Algunas se sienten presionadas por un cartel en el hospital o en el centro de salud. O cuando ven un grupo de madres amamantando en público.  Otras se sienten presionadas cuando escuchan frases como: "la leche materna es el mejor alimento que existe". ¿Es eso presión? La respuesta dependerá de lo que cada uno lleve en su mochila. Yo no he visto a nadie obligando a amamantar a la fuerza a una madre. Sí he visto a madres atadas  por orden judicial para practicarle una cesárea. La percepción depende de la vivencia personal.

  • Fuiste pionera en el apoyo a madres y familias con bebés prematuros, ¿cuál es el mensaje que intentás dar a esas familias?

  • Que su bebé es mucho más que el tiempo con el que nació y que lo más importante  para él es estar todo el tiempo posible en contacto con el cuerpo de su madre. Son sólo dos frases pero da para mucho si se piensa.

  • ¿En qué consiste el método canguro?

  • No es un método. Su nombre correcto es Cuidados Madre Canguro, porque la clave de esta práctica es precisamente aceptar que el bebé necesita los cuidados (importante palabra) de su madre. Cuando le cambiamos el nombre "cuidados" por "método" lo medicalizamos, lo despojamos de su esencia. Cuando además eliminamos la palabra "madre", eliminamos el factor principal de la ecuación y es que el bebé necesita a su madre para completar su desarrollo fuera del útero. Es lo que hacen las hembras del canguro, de ahí ese ejemplo en la denominación. La cangura acaba la gestación de su embrión en el marsupio, todo el tiempo hasta que la propia cría es capaz de salir sola. De este modo, los cuidados madre canguro son mucho más que poner al bebé unas horas sobre mamá y el resto en incubadora, es justo cambiar el paradigma actual.

  • Y para cerrar....un consejo para alguien que acaba de ser mamá o está por serlo....

  • Busca  tu grupo de mujeres, no críes sola.