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Entrevista aLa historia de una gran Masterchef: Leticia

  • Ingeniera química de profesión y amante de la cocina desde que tiene uso de razón. Así podríamos definir a la flamante semifinalista de Masterchef Uruguay, Leticia Cicero.

     

    Una abuela que usaba sus platos para demostrarle el amor a sus nietos y una mamá que usó el arte culinario para transmitir felicidad prescindiendo de lo material fueron claves para que la libertense, mamá de tres, ame cocinar y haya decidido abandonar su profesión para dedicarse a eso.

     

    Para ella, la comida es mucho más que la combinación de ingredientes, es un medio para transmitir valores.

  • ¿De dónde nació tu amor por la cocina?

  • El amor por la cocina nace en mi infancia. Crecí en una familia donde cocinar era un medio para transmitir valores. Tengo una abuela que no ha sido la típica abuela cariñosa pero su amor lo transmitía siempre al cocinar. A su vez, mi papá falleció cuando estaba en la panza, mi madre tuvo que hacer un montón de sacrificios y, en ese contexto, recuerdo a la cocina como motor de valores también. Mi mamá cocinaba con lo que tenía y, los días del niño, en vez de regalos había una bandeja de ricarditos. Yo era re feliz con eso. Todo eso me motivó y hoy trato de transmitírselo a mis hijos. La cocina sustituye un poco lo material, pasa a ser algo divertido y separado del consumismo.

  • Sin embargo, a la hora de definir tu profesión optaste por la ingeniería, ¿por qué?

  • Mi abuelo era ingeniero químico y a mi mamá también le gustaba esa área. Ella enviudó a los 22 años y cuando nosotros íbamos a la escuela, se dedicó a terminar el liceo. Finalmente, cuando pudo entrar a facultad de química, lo hizo conmigo; somos de la misma generación. Por todo eso, la química me tiraba. Además, la gastronomía creo que no la tomaba como una profesión.

  • Previo a anotarte a Masterchef, ¿cuál era tu situación laboral?

  • Trabajaba por Zonamerica y viajaba todos los días. Perdía, sólo de ida, entre dos horas y media o más viajando en ómnibus. Cuando quedé embarazada, pedí un permiso especial por lactancia para trabajar en las oficinas de Libertad. Luego seguí teniendo hijos y cuando me pidieron que retomara, mis nenes tenían 1, 3 y 4 años por lo que no podía salir de casa tantas horas. El trabajo que hacía tampoco me movía el piso así que dejé. Cuando apareció Masterchef hacía un mes que había renunciado y tenía varios proyectos en mente, entre otros, dar talleres de cocina para niños. Me costó mucho tomar la decisión de anotarme porque soy de bajo perfil pero una amiga me incentivó y todo se fue dando.

  • ¿Cuáles eran tus miedos?

  • Tenía millones de miedos porque tenía que exponerme a la opinión pública. Por eso decidí, durante el concurso, no leer ni un comentario en las redes sociales.

  • ¿Cuánto cambió tu rutina?

  • Lo que cambió fue la salida a la calle. Además, yo pasé de estar las 24 horas en casa a faltar mucho. Durante dos días a la semana no estaba. Grabábamos los martes de dos de la tarde a diez de la noche y había dos noches que no veía a los nenes ni los podía hacer dormir. Tampoco nadie se traumó porque su madre trabajara ni considero sano que estén todo el día conmigo. Nos extrañamos pero todo se fue encauzando. Además, el apoyo del padre y la familia fue fundamental.

  • ¿Qué te dicen tus hijos?

  • Traté de no darle una importancia gigante al tema. Son chicos y me preocupaba su frustración ante mi salida. Yo podía entenderlo pero ellos quizás no. Por eso traté de protegerlos contándoles todo el tiempo historias de niños que no ganaban carreras (risas). También a mi abuela paterna, fanática mía, le explicaba todo el tiempo que me podía ir en cualquier momento, no necesariamente por no saber cocinar. Un día le dije a la chica de mis hijas (Clara) que le explicara a la abuela qué pasaba si me iba, y ella le dijo: "Iaia, no va a pasar nada porque nos tiene a nosotros". Me gustaba que fueran partícipes pero no que lo vivieran con locura.

  • ¿Quién era tu candidato?

  • Nilson o Nicolás. Nico, Nilson y yo éramos muy cercanos y pensamos muy igual.

  • ¿Quién crees que fue más injusto que se fuera?

  • Creo que lo de Sibila fue injusto. Si bien Silvia tenía técnica y la veía cerca de la final, venía de algunos errores. En el caso de Sibila, el jurado tenía criterios como para que se fueran dos o tres. Además, me dolió porque la quiero pila.

  • Si tuvieras que elegir uno de tus platos, ¿cuál sería?

  • La Pavlova o la Causa a la Limeña.

  • ¿Cuál fue la crítica que más te dolió?

  • Cuando hice la deconstrucción del sushi quedé rabiosa. Iba toda contenta y Lucía me la aplastó. Me dolió en el corazón.

  • Un momento inolvidable...

  • Fueron muchos pero creo que la final fue única. Quería estar contenta conmigo y con el país que nos estaba mirando. También tenía que cumplir con la producción que fue genial y con el jurado. Fue la primera vez que me sentí orgullosa de mí sin importar cuál fuera el resultado.

  • Ahora un ping-pong... Un ingrediente que no puede faltar en tu cocina...

  • El cacao.

  • Un utensilio indispensable...

  • Yo trabajo mucho con un cornete, no es indispensable para la diaria pero cuando hago pastelería y panadería no puedo dejar de usarlo.

  • Un plato que te hubiera gustado probar del jurado...

  • Una pasta de Lucía. Era con la que sentía culinariamente más afinidad...

  • Tus planes...

  • Pienso seguir en esta rama. Me gustó mucho estar en los medios y transmitir algo que nunca me imaginé: generar la reunión en el hogar y fomentar el cocinar. Pienso que por ahí quiero seguir, ya sea en la televisión o en formato talleres para niños o madres. Me gusta incentivar a la gente a probar cosas nuevas y ampliar.