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Entrevista aLourdes: a un mes del final de Masterchef

  • Entró con un doble objetivo: aprender y demostrarle a la sociedad uruguaya que los sueños se logran. Y lo logró. Lourdes Galván es una autodidacta de ley. Su madre jamás cocinó y si bien le contaron que a su abuela le gustaba cocinar, no llegó a conocerla. Creció en un hogar humilde y poco a poco el querer hacer platos cada vez más elaborados la motivó a incursionar en el arte culinario, presentarse a la primera edición de Masterchef Uruguay y llegar a la final.

     

    Hoy renunció a su trabajo fijo, vende puntualmente algunas de las cosas que elabora para sobrevivir, actuará en una obra sobre violencia de género para generar conciencia y está abierta a posibilidades laborales vinculadas a lo que más ama: la cocina.

     

    ¿Qué es de la vida de una de las participantes más polémicas de Masterchef Uruguay? ¡Todo en esta nota!

  • ¿De dónde nace tu amor por la cocina?

  • Siempre me gustó cocinar pero nunca tuve productos como para practicar platos muy elaborados o distintos porque nací en un hogar muy humilde. Igual siempre miraba programas de comida y tenía ganas de aprender. Cuando conocí a mi actual compañero, él me decía para comer determinado plato que yo desconocía y empecé a improvisar. Así se fue formando la negra.

  • ¿Alguien en tu familia tenía tu mismo gusto por la cocina?

  • Mi abuela, madre de mi madre a quien no conocí, dicen que era una genia cocinando. Se ve que lo heredé de ella, sin conocerla. Mi madre directamente no cocina.

  • ¿Cómo era Lourdes antes de Masterchef y cómo es ahora?

  • Yo soy la misma plaga de siempre, como me escuchan y me ven. Lo único que ha cambiado es que mucha gente me reconoce y eso me satisface: el poder conocer a personas que no podría haber conocido de otra manera y que me digan que les transmití un mensaje, me encanta. Mi idea de Masterchef era, además de aprender, demostrar que se puede, que hay que poner voluntad.

  • ¿Qué fue lo que más y lo que menos te gustó del programa?

  • Lo que más me gustó fue la posibilidad de exponer mi imagen y mostrarme para abrirme puertas. Lo que menos me gustó es que me hayan puesto en la semifinal con Nilson porque era mi pollo (risas).

  • ¿Cómo manejaste la exposición durante el programa y ahora (críticas y elogios)?

  • La exposición nunca me influyó. Quien tiene pensamientos negativos para mí no tiene importancia. Lo que no suma no me sirve. En cuanto a la gente linda, siempre fui muy social y no me asombra, me encanta el contacto con las personas.

  • ¿Cómo es tu vida hoy?

  • Ahora estoy esperando que alguien me llame para laburar. Están surgiendo cosas pero a largo plazo. Ahora estamos en el Museo de la Uva y el Vino en el parque tecnológico canario de Las Piedras con Amparo vendiendo unas pizas que hice anoche y aguas saborizadas. Yo dejé mi trabajo y estoy haciendo cosas más personales para sacar algo de dinero. No tengo problema en ser solidaria, me sobran las ganas de compartir, pero la realidad es que uno tiene que vivir. Yo me prendo de un cable pelado (risas). Incluso voy a hacer teatro de conciencia en noviembre en una obra sobre la violencia de género con Amparo y otras personas divinas en el Teatro Metro. Lo social me tira mucho.

  • ¿Cómo te ves siendo actriz?

  • Yo he tenido una vida difícil desde niña y poder reflejarlo en el personaje para que la gente pueda denunciar con naturalidad lo que padece, está genial. No hay que guardarse las cosas.

  • ¿Ves hoy el programa?

  • Sí, cuando puedo lo veo. No me atrapa mucho, capaz que es porque yo no estoy (risas). Lo veo bastante guionado.

  • ¿Tenés un preferido?

  • Sí, dos. Me gusta el más jovencito y Luciana que ya estuvo en el uno.

  • Si tuvieras que prepararle algo especial a alguien especial, ¿quién sería y qué le cocinarías?

  • Para mí todos los comensales son especiales. Igualmente, me gustaría cocinarle al Indio Solari antes de que se pele. Le harían el solomillo al café que hice en el programa.