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Entrevista aAsesora en branding: tu huella en el mercado

  • En una nueva entrega de "Mujeres emprendedoras" presentada por Omeu, conoceremos un poco de la historia de Eva Medalla.

    De orígen chileno pero de corazón uruguayo, radicada durante su adolescencia en Toronto, una de las ciudades más "cosmopolitas del mundo" según sus propias palabras, es donde entendío el peso psicológico que tiene la moda, sumado a sus estudios en un colegio especializado en Artes que le permitieron sumergirse en libros y teorías de comunicación y moda.

    Años más tarde al cumplir su mayoría de edad, Eva se instaló en Uruguay, lugar en el que formó una familia con Gastón y sus dos hijos Eva de 5 años y Antonio de 20 meses.

    Ella respresenta una emprendedora que ha sabido conjugar con idionedidad el amor por su familia, con la pasión por lo que hace.

  • ¿Qué hiciste al llegar a Uruguay?

  • Aquí trabajé y empecé psicología, pero vino la crisis y me surgió la oportunidad de irme a Chile, donde estudié y ejercí el periodismo de negocios. Aproveché cada chance que tuve para especializarme en moda y gestión de marcas. Empresas y emprendedores empezaron a conocerme y a contratarme para consultorías. Pero además, dicto cursos, charlas y talleres en Latinoamérica. Apunto y fotografío casi todo y comparto algo de eso en mi web (www.evamedalla.com) y en redes como Instagram (@evamedalla)

  • ¿A qué te dedicabas antes de comenzar tu emprendimiento?

  • Hace quince años que trabajo en comunicación y más de diez como consultora y docente. Trabajo con algunas marcas muy conocidas mundialmente, pero mi foco principal está en apoyar a marcas latinoamericanas como una forma de mostrarle al mundo lo bueno que tenemos aquí. Cuando recién llegué a Canadá, me encontré con que la mayoría de la gente no sabía nada de Latinoamérica, salvo lo malo: golpes de estado, dictaduras, terrorismo, narcotráfico, etc. Somos mucho más que eso, pero para que lo vean, tenemos que mostrarlo de manera excepcional. De ahí mi necesidad de ayudar a crear marcas que se destaquen en cada detalle. En el camino conocí a María Antonia Echeverri (31, colombiana), mi socia en esto, y nos complementamos de maravilla: compartimos los mismos valores y nociones de lo que es e implica el Branding, cada una desde su propia especialización.

  • ¿Qué te motivó a llevarlo adelante ?

  • Hace mucho que quería hacer algo como Brand Vision, que es el “hágalo usted mismo” de lo que hacemos con María Antonia. Pero no es sólo el trabajo, sino un estilo de vida. Con Antonia trabajamos por separado y a veces nos unimos para proyectos determinados. Vimos lo bien que nos complementamos, lo que nos desafiamos la una a la otra y lo que nos cuidamos al mismo tiempo. Comprobamos en carne propia lo que es trabajar a gusto y seguir desarrollándonos. Observamos un común denominador en nuestras clientas que también hemos sentido nosotras: soledad, abrumo, presión autoimpuesta, miedo, agotamiento. Muchas veces nos decían que querían disfrutar como nosotras al trabajar. Vimos que existía una oportunidad para fomentar una forma de trabajo positiva, sostenible, que contemplara el bienestar emocional y físico. Creamos entonces un sistema que lo engloba, con herramientas y prácticas que hemos sumado en estos años a través de cursos y experiencia. Así fue que nació Brand Vision.

  • ¿Cómo comenzaron?

  • Es difícil decir cuándo fue que esto comenzó realmente. Si miramos para atrás, llevamos años y años pensando, trabajando y diseñando esto.Un día nos sentamos a hablar en serio del tema –que es lo que hay que hacer, pero muchas veces no hacemos– y la idea como que explotó. Apenas la estructuramos y Brand Vision vio la luz, empezaron a pasar muchas cosas que hacen que parezca que fácil. Quizás es porque aplicamos esta forma de trabajo que queremos compartir. Y, sin duda, la armonía que tenemos como equipo ayuda a que todo fluya. Nos exigimos y sacamos lo mejor de cada una, pero nos cuidamos mucho la una a la otra. Uno de los peligros de que te guste mucho lo que haces es que no queres parar. Lees, estudias y trabajas el tema. Pero al mismo tiempo está la vida: la familia, la casa, los amigos y el bienestar emocional y físico de nosotras mismas. La verdad es que es bastante trabajo, como todo. Pero el disfrutarlo, sumado a una forma de trabajo estructurada, que incorpora el bienestar, facilita mucho el camino.

  • ¿Qué fue lo que te hizo pensar en que tu asesoría puede hacer la diferencia?

  • Creo es una diferencia que nosotras necesitábamos y cuando vimos que funcionaba, quisimos compartirla. En mi caso, me cansé de escuchar que no se puede vivir bien de lo que te encanta hacer y de sentir culpa por el bienestar económico logrado a partir de una actividad que me encanta. Me senté a pensar en qué era para mí vivir bien, e hice una lista de lo que quería y éstas no eran más que necesidades básicas. Es la pirámide de Maslow, que se estudia en todas las escuelas de administración, pero que no sé por qué hay una parte de la sociedad empeñada en convencerte de que es muy dificil de lograr si te salís del libreto, especialmente si no venís de un círculo privilegiado y más aún siendo mujer. Creo que la diferencia que hace es la misma que hace para mí: mostrar que se puede compatibilizar todo en su justa medida. No es fácil, pero sí es mucho más sencillo de lo que nos imaginamos.

  • ¿Qué elemento sustancial consideras que tiene la marca?

  • Su esencia, su historia, y su razón de ser, que son lo que la hacen única.

  • Has trabajado en el exterior, ¿cúal ha sido tu experiencia?

  • Mi experiencia ha sido muy rica, porque pude comprobar que, si bien las idiosincrasias cambian de un lugar a otro, hay valores que son universales. En el fondo, la mayoría de las personas queremos y priorizamos lo mismo. También comprobé la diferencia que hace el que haya más oportunidades; que se fomente el empreder. Y, sobretodo, la diferencia que hay cuando una sociedad fomenta el soñar y no castiga al que se anima y se cae, sino que le permite volver a empezar. Vivir eso me permite hoy hacer lo que hago.

  • ¿Qué dejaste atrás desde que decidiste emprender?

  • Por un lado, esa certeza de cobrar un sueldo determinado a fin de mes y de contar con cierta cobertura médica, que te brindan una estabilidad importante. Por otro, dejé atrás ser parte de organizaciones con las que no compartía la forma de hacer las cosas, el soñar con un trabajo mientras hacía otro, y esa sensación espantosa de no querer levantarte para ir a la oficina.

  • ¿Cómo definirías el servicio que brindás?

  • Una mezcla entre conocimientos, herramientas y terapia: todo orientado al resultado: que tu marca enamore a quien quiere enamorar.

  • ¿Cómo consultora cómo haces para mantenerte al día?

  • Soy una eterna estudiante. Me encanta leer y casi todo lo que leo se relaciona con el trabajo que hago. Estudio mucho online y voy a cursos y a charlas que siento que van a agregar valor a lo que hago. Este años me voy a Europa a un retiro de branding con una experta inglesa con la que ya tomé un taller en Nueva York. Vamos a ser quince emprendedoras en un hotel durante cuatro días, poniendo en práctica herramientas que engloben nuestras marcas, diseñando estrategias e incorporando técnicas que integren el bienestar a la rutina. Además, el intercambio que surge en el trabajo con clientes y en los talleres y conferencias en los que participo me enriquecen e impulsan a buscar nuevas herramientas y soluciones.

  • ¿Qué fallas consideras que hay en el mercado uruguayo?

  • Competir por costos es imposible, por suerte, pero faltan herramientas efectivas que faciliten la exportación de valor agregado, la venta B2C, y que faciliten la importación de insumos para crear ese valor. Se precisan cosas como entregas rápidas, buenas terminaciones y productos que estén a la altura de los del resto del mundo en cuanto a diseño. El resto son las mismas fallas que enfrentan los demás países: que el día a día te coma tanto que no te deje espacio para mejorar, para innovar. Y que muchos piensen que una marca es el logo de la etiqueta y no entiendan que es el todo: lo que hace, cómo lo hace y el mundo imaginario con el que se le asocia.

  • ¿Qué es lo más lindo de tener tu propio emprendimiento?

  • Que puedo gozar de la libertad y de la responsabilidad de tomar decisiones.

  • ¿Existe un estereotipo al que sigue la mujer uruguaya?

  • Como en todo el mundo, creo que depende del barrio en el que vive y de su nivel socioeconómico. Son estereotipos que suelen repetirse como espejos en distintas ciudades y distintos países. Lo que sí puedo decir con certeza es que la mujer uruguaya es fuerte, segura, se impone, es más auténtica. Quizás es producto de una sociedad de estructura mucho más igualitaria y de hombres menos autoritarios que Chile, donde yo nací.

  • ¿Qué fue lo más gratificante en estos años como emprendedora?

  • Trabajar con un propósito claro; sentir que lo que hago tiene sentido.

  • ¿Qué planes tienes a futuro?

  • Por ahora estoy trabajando en un libro y queremos crear la versión online de Brand Vision. Nos están pidiendo que llevemos el curso de forma presencial a otros países, pero para eso tenemos que buscar una forma que no desestabilice todo lo demás, especialmente la vida familiar.