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Entrevista aSor Querubina; una vida de servicio

  • Ella viene de una familia de Inmigrantes. Sus padres armenios, vinieron a Uruguay huyendo de las guerras. Vinieron en busca de paz, con la ilusión de formar una familia.

    Es una de las 9 hijas de matrimonio, su nombre Rosa Ketchedjian Djchizyan, nació, se crió y estudió en nustro país, más precisamente en el barrio la Teja en dónde aún conserva su casa paterna.
    Hoy conocremos a una mujer que ha dedicado su vida al servicio, conoceremos un poco de la vida de Sor Querubina.

  • ¿Cuántos años tiene, sí se puede decir?

  • Sí claro, casi 86, los cumplo en noviembre.

  • ¿Cómo fue crecer en una familia tan grande?

  • Siempre nos sentimos felicies, tuve una infancia feliz. La pobreza en la que vivíamos era normal, no nos faltó nada. Teníamos amor y las necesidades básicas cubiertas, no necesitábamos nada más. Con decir, que mi primer par de zapatos (propios, sin heredarlos de mis hermanos), fue cuándo tenía 8 años, al tomar mi primera comunión. Eran blanco, ese fue

  • ¿Cuándo decide que va a ser religiosa?

  • Desde siempre. Mis padres eran católicos y por eso nos inculcaron siempre los valores de la fe. Como mi hermana, la mayor iba a comenzar el liceo, nos inscribieron a las dos en el Colegio de las Hermanas Capuccinas de Velvedere. Ahí tendría 8 años, fue cunado comencé a sentirme muy a gusto con las hermanas , me quedaba siempre después de la clase a ayudar en los quehaceres del mismo, porque me encantaba. Y ahí le dije a mi padre que quería ser hermana. Mi padre habló en ese entonces, para hacer el pupilaje ahí, tendría 12 años y así continúe hasta egresar 4°. Ahí me recomendaron que aún no me inscribiera, que avanzara, que pensara bien, y me sugirieron que hiciera Magisterio o Instituo Normal, como se llamaba en aquel entonces. Y me dijeron que si después de egresar , me anotara para ser novicia. Y así fue! Es así que luego de 2 años de noviciado, entré a la Congregación de Hermanas Capuchinas de la Madre Rubatto, quienes se dedicaban -y aún lo hacemos- a ayudar en colegios y hospitales.

  • ¿Nunca quiso tener una familia propia, hijos?

  • No, para que tener algunos si puedo tener a todos los que me necesiten como hijos. Ayudo más de esta forma. Y pensando en eso es que seguí estudiando, haciendo cursos, licenciaturas, acá y en el extranjero, para poder darle clases a los niños y adolescentes y desde allí ayudar. Así empecé a dar clases en primaria y luego en secundaria.

  • ¿Que asignaturas dictaba?

  • Varias, porque los maestros podemos dictar cursos en ciclo básico. En ese entonces daba historia, italiano, matemáticas y astronomía. Esta última sobre todas porque me encantaba y aún me encanta, pero desde hace muchos años ya no dicto clases.

  • ¿Por esa vocación de servicio decide estudiar Derecho?

  • No, fue por un sobrino. Él esataba estudiando Relaciones Exteriores en la Facultad de Derecho y cómo le costaba mucho proque tenía una gran dislexia y no se la habían detecado es que lo comienzo a ayudar a estudiar tanto para las clases como para los exámenes. Ahí me di cuenta que era algo que también me gustaba y fui a averiguar a la Facultad para anotarme y dar los exámenes. Pero me encontré con un obstáculo, pues allí me dijeron que no podía anotarme porque necesitaba tener bachillerato terminado, pese a que le expliqué que era maestra, aún así me exigían que terminara el bachillerato-tal como lo conocemos hoy-, por ende, eso hizo que me propusiera entrar a la Facultad como fuera. Ya no me importaba entrar o no, sólo me importaba

  • ¿Como elige los casos para defender?

  • Los profesores de la Facultad fueron quienes me fueron abriendo la perspectiva sobre los casos. Es así que decidí abrir un Consultorio en la que era mi casa paterna. Y es allí a donde comenzaron a llegar los casos. Mucha gente se iba enterando que una monja era abogada y defendía presos, así me comenzaron a buscar y comencé en este camino del proceso penal.

  • ¿Cómo fue su primer caso?

  • Mi primer caso fue de penal, luego me vinieron casos de divoricio, y terminé con los penales. El primero fue una mujer que apareció llorando, porque a su esposo lo habían detenido por rapiña . Lo ayudé a salir y hasta el día de hoy nunca más delinquió. Trabaja y continúa con su familia.

  • ¿Pero siendo religiosa, no se contraponían sus creencias en los casos de divorcio?

  • No para nada. Los aconsejaba y también lo hacía a conciencia. A muchos de ellos les recomendé divorciarse. Sino se llevaban bien o había maltrato les aconsejaba el divorcio. Así como Dios quiere que tanto el hombre como la mujer sea dignificado, yo hacía lo mismo.

  • ¿Y cómo se maneja con el tema de los honorarios por la defensa?

  • Al comienzo aportaba a la caja pero la realidad es que no podía pagar, entonces me presenté a decir que no podía seguirlo haciendo. Desde ahí no figuro como la abogada titular, ejerzo más que nada en las asesorías y trabajando en los casos, pero tengo un grupo de abogados amigos que me ayudan.

  • ¿Hoy en día en que está trabajando?

  • Ayudando a las mujeres. Estoy defendiendo mujeres. De hecho estoy revisando un caso de apelación. Y continúo en mi tarea de apoyar a las personas que más necesitan. En hogares que me necesitan, en las cárceles, en los hospitales.

  • ¿Algún caso que recuerde, que retenga en la memoria?

  • Todos son importantes para mí, y así los defiendo. Pero lo que me parece injusto es que un caso económico , de estafa por ejemplo, lo pongan en la misma bolsa que al resto.

  • ¿Cómo se imagina en un futuro cercano?

  • Haciendo lo mismo, ayudando y estando