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Entrevista aLa familia detrás del capitán celeste

  • Karina Roncio y Diego Lugano se conocieron en Canelones cuando él tenía 17 años y ella apenas 15. En ese entonces ni pensaban que el fútbol podía ser su medio de vida y era ella quien le prestaba dinero a él para que viajara a entrenar a Nacional, en Montevideo. Pero todo cambió. Con su hijo Nicolás de dos años partieron al primer destino extranjero en el que contrataron al jugador: San Pablo. Luego llegó Turquía y París mientras formaban su familia y tenían a sus otros dos hijos, Thiago y Bianca. A pesar de tener una vida nómade, "mi casa siempre es un pedazo de Uruguay en el mundo", confiesa Karina, quien nos cuenta su historia de vida mientras disfruta de estar, por lo menos por ahora, en el país.

  • ¿Cuándo y cómo se conocieron?

  • Nos conocimos en un baile en un Club Social de Canelones hace 16 años atrás, cuando yo tenía 15 años y Diego 17. Hasta ese día, yo nunca lo había visto y creo que él tampoco me había visto a mí.

  • Se dice que la vida del futbolista, en especial al principio, no es sencilla. Ustedes que se conocen desde chicos, ¿cómo vivieron esa primera etapa?

  • Cuando conocí a Diego, él jugaba en Libertad de Canelones. Había subido a Primera y cuando cumplió 18 años, lo llamaron de Nacional. Nosotros éramos muy chicos y no teníamos plata. Me acuerdo que yo cobraba una pensión por mi mamá y le daba dinero para que pudiera viajar a entrenar. Después él empezó a cobrar un sueldo y se fue arreglando todo. Pero nunca tomamos esa etapa como la posibilidad de no vernos más. Era todo una novedad y no nos imaginábamos en poder vivir del fútbol.

  • ¿Cuándo y cómo fue el momento en que debieron irse del país por la carrera de Diego?

  • Cuando eso pasó, nosotros estábamos casados y teníamos a nuestro hijo Nicolás que tenía dos años. Y cuando surgió la posibilidad de irnos a San Pablo, decidimos probar. Fue toda una experiencia nueva desde andar en avión que para mí y mi hijo era algo nuevo, hasta alejarnos de la familia, ya que nunca habíamos salido a ningún lado. No te digo que fue fácil pero no lo dudamos. Teníamos los miedos normales de esa etapa porque éramos muy jóvenes, yo tenía 19 y él 21, y estábamos con un nene de dos años a cargo. Dentro de todo fuimos afortunados de que fuera un destino cerca.

  • ¿Qué fue lo que más te costó de esa etapa?

  • Alejarnos de los afectos. Por ejemplo, ahora cuando estoy en Uruguay, yo voy todos los días a ver a mi familia y a la de Diego para que los niños estén con los abuelos, sus primos, sus tíos. El perder el vínculo, el no poder ir a un cumpleaños y no estar en el nacimiento de un sobrino fue lo que más nos ha costado y creo que siempre nos va a costar.

  • ¿Qué es lo más disfrutable de la vida que llevan?

  • El poder conocer diferentes lugares y culturas. Por ejemplo, cuando nos fuimos a Turquía, yo estaba embarazada de siete meses de Thiago y es un destino espectacular pero diferente a todo. Gracias a Dios, siempre conocimos a buenas personas y hoy te puedo decir que tenemos amigos en todos los lugares en los que hemos estado. En Brasil tengo amigas hasta el día de hoy a pesar de que hace ocho años que no vivimos ahí. Además, te adaptás. Es increíble cómo te amoldás a lo que te toca; tener un hijo en un país u otro, cambiar de colegio, de casa.

  • ¿Futbolera desde siempre o por obligación?

  • Un poco de cada una. Mi mamá siempre fue futbolera y en Canelones íbamos a ver los partidos pero yo no me moría por ir. Hoy me gusta, miramos fútbol y los nenes juegan.

  • ¿Mirás todos los partidos?

  • Sí. Imaginate que en las Eliminatorias del Mundial pasado yo estaba embarazada de Bianca y algunos partidos eran a las 5 de la madrugada de Turquía, donde vivía. Y yo me levantaba a mirarlos siempre desde un puf. Y si estoy donde juegan, vamos los cuatro a las cancha.

  • ¿Tenés cábalas?

  • Normalmente cuando Diego juega en los distintos equipos no uso cábalas. Pero con la selección, lo que hacemos es ir los cuatro con la misma ropa desde el primer partido al último. Por ejemplo, la camiseta de Thiago que tenía tres años cuando el Mundial de Sudáfrica, no se lavó nunca.

  • ¿Cuántos años tienen hoy tus hijos?

  • Nicolás acaba de cumplir 14, Thiago tiene 7 y Bianca 5.

  • ¿Cómo es criarlos lejos de casa, un tanto nómades, en países con diferentes costumbres?

  • Lo que pasa que ellos nacieron así. Yo no es que fui mamá 10 años de mi vida en un lugar y después nos mudamos. Yo, al igual que la mayoría de las otras chicas de otros futbolistas, fui mamá siendo nómade entonces para mí es algo normal. En mi casa tomamos mate, hablamos español, miramos el informativo y comemos "comida uruguaya". Mi casa es un pedazo de Uruguay en Turquía, en Brasil, en cualquier rincón del mundo. Obviamente de un país a otro tenés que adaptarte a los nuevos pediatras y demás. Pero los nenes son uruguayísimos. Thiago por ejemplo aprendió el himno uruguayo con 3 años.

  • ¿Cuáles han sido las barreras más duras con las que se han topado al llegar a un país?

  • En Turquía no tuve ninguna barreras. Tenía apartamento, doctor ya que estaba embarazada, y colegio para Nicolás apenas llegamos. Por ahí donde más sentís una barrera es en el hecho de tener que convivir con personas frente a quienes no sos uno más, sino un extranjero. A mí, por ejemplo, me costó muchísimo adaptarme a la gente en París porque una cosa es ir de vacaciones a la ciudad y otra es vivir. Me pasaba que hablaba en francés y aunque sabían que era extranjera, me decían que no me entendían y miraban para otro lado. Además, en ese destino vivimos en un hotel dos meses en las afueras de la ciudad, con los nenes en una habitación porque, por contrato, teníamos que esperar tres meses para que nos dieran la casa. Y no teníamos nada. Pero igual seguimos para adelante.

  • ¿Qué te enamoró de Diego?

  • Su forma de ser. El Diego que se ve en la cancha como si fuera Hulk, no es real. Él es totalmente tranquilo, cariñoso con los nenes y conmigo, y siempre está pendiente de nosotros. Además, me enamoró y me enamora la humildad que siempre tuvo. Son muchas cosas.

  • ¿Qué te sigue enamorando hoy?

  • Nosotros seguimos igual desde que nos conocimos. Él siempre busca sorprenderme con algo, planea irnos de vacaciones los dos o está simplemente conmigo y alquila una película o prepara una picada. Una vez, en Brasil me preguntaron cómo hacía para estar casada con alguien tan enojadizo como Diego y para mí él no es nada que ver a como se ve en los partidos.

  • ¿Te gustaría que el día de mañana alguno de tus hijos siguiera los mismos pasos del padre?

  • A mí me gustaría que ellos hicieran lo que quisieran. Si alguno quiere ser futbolista, para mí está bien y si quiere ser maestro, también. Me gustaría que sean felices con sus elecciones.

  • ¿Cómo te definís como madre?

  • Soy una madre celosa. Todo el mundo me dice que los nenes van a crecer y no siempre van a estar conmigo pero yo estoy todo el día y todos los días con ellos entonces no me imagino cuando ellos no estén, ni me lo quiero imaginar.

  • Ustedes han hablado de la obsesión que tienen por que sus hijos vean otras realidades y entiendan que no todo el mundo tiene lo que ellos tienen, danos un ejemplo sobre lo que hacen para lograr eso...

  • Primero contándoles nuestras experiencias de vida que nunca pasamos necesidades pero tampoco tuvimos una infancia como la que tuvieron ellos. No nos íbamos de vacaciones a Miami ni íbamos a un colegio privado. Y después llevándolos a Canelones a que convivan con otras realidades. A veces acompañan a Diego a visitar algún centro que tienen con la Fundación Celeste y conversamos en la cena todos juntos. Ese es nuestro momento e intentamos hacerles ver la realidad. Ellos tampoco tienen la culpa de lo que les tocó vivir y al papá le costó muchísimo llegar a donde llegó. También por ejemplo Nicolás cuando era chico me pedía que le comprara algo y yo le decía que no y el me decía: "porque papito no hizo gol".

  • ¿Qué les cuesta aceptar a tus hijos del padre que tienen?

  • Los más chicos nacieron en el boom de Diego pero cuando Nicolás tenía 3 o 4 años y vivíamos en San Pablo, le pedía upa al padre cada vez que se acercaba un chico a pedirle una foto o saludarlo.

  • ¿Te molesta la exposición pública?

  • No me molesta porque la familia está resguardada. Yo en todos lados digo que el famoso es Diego, no nosotros. Nosotros somos su familia y lo acompañamos y no estamos tan expuestos. Puede que vayas a algún lugar y la gente te conozca pero no me molesta porque es parte de nuestra vida cotidiana.

  • ¿Qué es lo más lindo que dijo la prensa de tu marido?

  • De la prensa no recuerdo. Pero sí me acuerdo de cosas que le ha dicho la gente. Cuando veo niños llorando por Diego, no lo puedo creer. En el mundial, cuando un nene le cambió la camiseta, me puse a llorar. Cuando van a gritarle me emociona. Pensás: "Woow, es mi marido". En San Pablo, cuando fuimos ahora, la gente nos buscaba para pedirnos que volviéramos. Y vos como que no te das cuenta del tamaño de esa repercusión. Me impacta y me emociona ver cómo lo quieren y, además, porque se lo merece.

  • ¿Y lo peor que han dicho de Diego?

  • A veces en las redes sociales me duele que algunas personas se refieran a Diego con ciertas palabras o hagan determinados comentarios. No sé quiénes son pero igual.

  • ¿Te han dicho botinera?

  • Si vos me preguntás qué es una botinera, no tengo idea qué es. Si me han llamado así, nunca me lo dijeron. Y si me dicen eso, yo les preguntaría qué es ser "botinera". Y ahí te diría si soy o no.

  • De las cosas que has relegado vos, ¿cuál ha sido la que más te ha costado?

  • La gente piensa que como sos esposa de un jugador de fútbol, viajás y es todo lindo. Pero tenés que preguntarte qué pasa con tu vida personal, como profesional. Porque la vida no se limita sólo a ser mamá y a acompañar a tu marido al fútbol. Es una elección y cada uno elige. Pero vos dejás tu vida, no podés ir a la universidad ni nada. Yo tengo 31 años y no he hecho nada de la vida. Pero tampoco me quejo. Siempre lo conversamos con las chicas.

  • ¿Has emprendido algo personal en algunos de los países que has estado?

  • No, imposible. Por ejemplo, cuando nos fuimos 5 años a Turquía yo estuve prácticamente dos años embarazada y con bebés chiquitos. En Brasil también los nenes eran chicos y recién ahora están un poco más grandes. Además, no es que estamos a la vuelta de la esquina y llamo a mi papá o mi mamá para que me ayuden. Si bien tenemos una persona que nos ayuda y es como de la familia, somos nosotras dos para todo y se hace difícil.

  • ¿Has descartado algún destino?

  • Jamás. Si acepté Turquía embarazada con 7 meses, ya está. Voy a la luna o a la China.

  • ¿En qué tipo de decisiones de él más influís vos?

  • Depende, la vida la llevamos muy entre los dos. No es que uno influya más que otro. Siempre llegamos a un acuerdo.

  • ¿En qué cosas no transás?

  • Por lo general soy muy dócil. Lo que más me interesa es que estemos juntos, con mis hijos y mi marido.

  • ¿Diego es celoso?

  • No.

  • ¿Y vos?

  • No. Para nada. Te acostumbrás a todo.

  • ¿Cómo es el vínculo con las fans?

  • Es normal. Te dicen lindas palabras respecto a la familia y los nenes. Siempre he tenido buenas experiencias. Y en las redes sociales siempre nos dicen cosas buenas.

  • ¿Cómo te llevás con el resto de las parejas de los jugadores de la selección?

  • Somos muy unidas. Todo comenzó en Sudáfrica que vivimos un mes espectacular y no creo que haya otro igual. Siempre nos llamamos, nos visitamos y si vivimos todas en Europa nos vemos. Nos ofrecemos cosas o nos hacemos consultas y si vamos al mundial nos hablamos para quedarnos todas juntas.

  • ¿Cuál es tu lugar en el mundo?

  • Uruguay, sin duda, es mi lugar en el mundo.

  • ¿Cómo te imaginás la vida de ustedes cuando Diego se retire?

  • Viviendo cosas que no hemos vivido hasta ahora, con más tiempo para la familia. Es lo mismo que le pasa a cualquier persona que se levanta a las 6 de la mañana y llega a la noche, piensa en el momento de disfrutar de cosas cotidianas cuando le toque jubilarse. Él se levanta y a veces vamos los dos a llevar a los nenes al colegio, los dejamos, él me deja en la puerta de casa y vuelve a entrenar. Y cuando no está y hay un baile de un colegio u otra actividad, muchas veces no puede ir. Por eso me imagino disfrutando de esas pequeñas grandes cosas.